OPINIÓN. Recomenzar por el principio
LA CHINA EN EL ZAPATO.
José Ignacio Sánchez Rubio, abogado y economista (
La semana pasada les amenazaba con darles a nuestros alcaldes las claves para su contribución a la mejora de nuestra situación a la que, según el sentir general, se ha apuntado todo el mundo, dentro y fuera de nuestras fronteras. En los últimos días, parece que Mariano Rajoy ha pasado a ser el ídolo al que casi todos apoyan y del que todos esperan el milagro. Hoy mismo, desaparecido ZParo, que aún es presidente en funciones hasta que Rajoy sea investido, en Europa y Estados Unidos han empezado a contar con nosotros, porque sin España, desengáñense los agoreros, pesimistas, aguafiestas y atrabiliarios, Europa no tiene futuro sólo con Alemania y Francia. Eso sí, la Europa que renacerá será de dos divisiones por lo menos. Y en la primera, (me juego lo que quieran) estarán Alemania, Francia, España y Polonia. Ya, en contra de todas las previsiones, la prima de riesgo se ha situado en 320-340 puntos, frente a los 500 a los que llegó hace quince días. Y la bolsa ha frenado su caída. ¿Y qué falta ahora? Pues está clarísimo que frenar la caída del empleo y empezar a crearlo.
Es simple, cuando una persona que estaba desempleada encuentra un trabajo, empiezan a suceder cosas. Para empezar, el Estado deja de pagarle el subsidio de desempleo, pongamos 1.000 euros al mes por poner una cifra, esa persona, posiblemente, aumente su ingreso respecto de la prestación por desempleo, pongamos 300 o 400 euros al mes; entre la empresa y el trabajador, ingresan en concepto de seguridad social e impuestos unas cuotas, pongamos 400 euros al mes y ese trabajador, contribuye a crear bienes o servicios que en el mercado tienen un valor del orden de 4.000 euros o más.
¿Y dónde está la diferencia entre ambas situaciones?. Es claro que, de la misma forma que una persona o un hogar, viven de lo que ganan, y que cuanto mayor es su producción, mayores son su renta y su nivel de vida, en un Estado, como si de una gran familia se tratara, cuanto mayor es la producción de bienes y servicios, mayor es el nivel de vida de sus habitantes. Aunque alguno de ustedes, con toda la razón del mundo me dirá que esto no es siempre así, convendrán ustedes conmigo en la situación opuesta al pleno empleo (situación imposible de alcanzar), esto es, en el pleno desempleo, la miseria, el hambre y el desabastecimiento están garantizados.
Pues a lo que íbamos. Muchos economistas piensan que en el funcionamiento económico de los municipios, como célula inferior del entramado político-económico de un país, estriba el principal secreto de la economía nacional. Algo así como trasladar el problema nacional, atomizándolo, a la esfera municipal, con un corolario: Es difícil que si los municipios están saneados y son rentables, el país vaya mal. Pueden ustedes discrepar de esto, y son libres de hacerlo que para algo está el Artículo 20 de la Constitución Española, pero estarían errando si lo hicieran.
Y esto que digo, funciona. Nuestros alcaldes tienen que hacer mucho más que ponerse a recortar gastos como si de jardineros recortando setos se tratara. La política municipal exige mucho más, aunque muchos alcaldes y ediles no lo hayan sabido nunca. Porque ser alcalde o concejal no consiste solo en ponerse a gastar los cuartos suministrados por los vecinos, inventando a veces necesidades que nunca habían sentido los propios ciudadanos, en un intento de camuflar su inutilidad para el cargo. Es de Perogrullo que si ahora recortan gastos, obligados por las circunstancias y porque no les entra el dinero como antes, de no corregirse la situación económica, habrán de seguir recortando indefinidamente, hasta que ya no quede capítulo presupuestario alguno por cercenar.
Permítanme ustedes que les diga a nuestros alcaldes, que la mayoría de los municipios se encuentran en lo que la legislación mercantil denomina situación concursal que, desde luego, nada tiene que ver con una rifa. La situación concursal es aquella en la que se encuentra cualquier persona o empresa que no puede pagar lo que debe. Con suerte, puede que tenga activos que realizar y, cuando lo consiga, podrá atender a sus obligaciones. Pero también puede suceder que ni vendiendo todo lo que tiene le llegue para pagar lo que debe. Como les digo, la mayor parte de nuestros ayuntamientos se encuentran en situación concursal, pero como a ellos no les alcanza esa Ley, no están obligados a poner en marcha las medidas dispuestas, con carácter preceptivo, para los demás, cuando concurren aquellas circunstancias.
Si, encontrándose en situación de insolvencia, una empresa adopta las medidas previstas para ese caso, tiene francas posibilidades de superar el escollo. Para eso se hizo la Ley Concursal. En caso contrario, el deterioro se agudizará y, cuando la empresa quiera aplicar aquellas medidas, ya será tarde y solo le quedará el camino de la liquidación.
Nuestros Ayuntamientos, que se encuentran en su mayoría arruinados, tendrían que implementar una serie de medidas, que en la empresa privada dan un resultado positivo y corrigen la deriva de esa trayectoria, en lugar de dedicar todo su esfuerzo únicamente a ahorrar, pero sin pagar lo que deben.
Yo les diría ahora cuáles son esas medidas, pero tendrán que esperar a la próxima semana, porque me han invitado unos amigos a cenar; no vaya a ser que cuando llegue se hayan declarado en concurso y me quede a dieta.