OPINIÓN. Vamos a simplificar lo del petróleo
DESDE MI ISLA ATLÁNTICA. Por Antonio Coll
A mi entender, con el asunto del petróleo frente a las costas de Fuerteventura y Lanzarote se ha actuado desde ‘el tejado’, sin antes agotar las negociaciones con el Gobierno de España y la propia compañía petrolera, Repsol. Si bien es cierto que el dictamen del Alto Tribunal Español “no ve riesgos en los sondeos y prospecciones de Repsol y sí riqueza para el Reino de España y la Comunidad Autónoma de Canarias”, debe interpretarse de su auto emitido como el que se ‘quita las pulgas de encima’ para que no le pique. Además, tenemos que tener en cuenta la realidad crítica que vive España, en el ámbito económico, y los propios magistrados no viven ajenos a esa situación. Para mí, desestimar las demandas interpuestas por el Cabildo de Lanzarote y el propio Gobierno de Canarias, en contra de las prospecciones, no tiene una consideración importante para el fondo de la cuestión. Hasta creo que nos puede venir bien la postura del Supremo.
Partiendo de la base de que el sector turístico ya no es la panacea en Canarias, por muy importante que sea actualmente, se ha demostrado que no nos sacará de la crítica situación económica y social que viven las islas. Ya he expuesto en otras entregas que el modelo económico del Archipiélago está casi agotado, por no decir obsoleto. Y no se puede hablar, en sí mismo, de defensa de sostenibilidad y medio ambiente porque las infraestructuras necesarias para el sector turístico también contaminan y deterioran los espacios naturales. De la misma forma que determinadas fábricas o el mismo parque móvil. Tenemos que ser inteligentes y formular políticas para poder sacar tajada de una riqueza que, bien llevada, puede ser complementaria a otros sectores como el propio turismo. En mi opinión, judicializar la cuestión de las prospecciones, a sabiendas ya que es una guerra inútil, es perder tiempo y dinero en buffetes de abogados.
La primera premisa que hay que tener en cuenta es que la confrontación política con el Gobierno de España de poco o nada va a servir, si no es cara a la galería. Hay que buscar fórmulas imaginativas para el entendimiento con el objetivo de conseguir negociaciones fructíferas. El Partido Popular es consciente de que la mayoría conseguida en Canarias, en las últimas elecciones generales, tiene que cuidarla porque desafortunadas o inoportunas decisiones en las islas, por el asunto del petróleo, sería temerario para afrontar nuevos comicios. Conociendo que dichas prospecciones no se realizarán hasta al menos tres o cuatro años, cuenta con tiempo suficiente para llegar a acuerdos con los gobernantes canarios y de esa forma contentar a su electorado. Naturalmente, esta es mi opinión. También el Gobierno de Canarias posee tiempo suficiente para exigir en la Cortes Españolas una modificación en la ley de minas, una definición más exhaustiva de la Zona Económica de Canarias y, por supuesto, un cambio total del Régimen Económico y Fiscal (REF), hoy poco servible para nuestras aspiraciones. Sin obviar el debate para proyectar, en el futuro, la posibilidad de que Canarias se convierta en un Estado Libre Asociado.
Un reciente informe del Servicio Geológico de Estados Unidos, publicado en el diario ABC, el domingo pasado, pone de relieve que frente a Canarias se encuentra la segunda mayor reserva de petróleo y gas. En dicho estudio se especifica que desde Tánger (Marruecos) hasta Cabo Verde y en áreas marítimas y terrestres, existe muchas posibilidades de grandes reservas de petróleo y gas natural. Los geólogos norteamericanos, según publica ABC, “en el marco de un proyecto denominado “World Petroleum Resources Project, 2012” expone las reservas de Marruecos y las regiones del Sáhara como “geológicamente prioritarias”, con 115 mil millones de barriles de crudo en reserva. Obviamente, en el informe no se especifica la cantidad que puede haber frente a Lanzarote y Fuerteventura, pero en el mapa que publica si aparecen las islas dentro de las áreas susceptibles de contener el “oro negro”.
Estimados lectores, esto es lo que hay. La cuestión no es sólo decisión de la clase política sino de toda la sociedad canaria que debe de dirimir si podemos soportar por mucho tiempo el actual modelo económico implantado en el Archipiélago. Las cifras hablan por si solas. En el mes de mayo volvió a subir el paro, contabilizándose ya una cifra escalofriante de desempleados, cercana a los 300.000. Y la tendencia, según todos los parámetros, continuará al alza. Si no somos capaces de recuperar la senda de un crecimiento sostenido, diversificando el ‘monopolista’ sistema económico actual, nos encontraremos, acorto plazo, en una situación insostenible y caótica. El ‘hallazgo’ de la reserva de petróleo y gas frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura puede ser una oportunidad de oro para la estabilidad y bienestar de los canarios y residentes. Será una ardua tarea para que el Gobierno español ceda y traslade mayores competencias al Gobierno de Canarias, pero hay que intentarlo y luchar para que ello suceda. Porque la hostilidad permanente no resuelve ningún problema. La presión popular es muy importante, cuando la clase política no consigue la capacidad efectiva para llegar a un entendimiento. Pero esa presión no es decir NO a las prospecciones. Es lograr que Madrid capte de que Canarias tiene derecho a elegir su futuro con un autogobierno pleno y, en un futuro, a autodeterminarse.