¿Por qué... por qué?
Por María José Veleiro Bermúdez
Cuando este 24 de julio mi tierra, Galicia, se abrió de dolor, tragedia y desesperación, alcé mis ojos al cielo llena de rabia preguntándome ¿por qué...por qué? ¿Era necesario tanto dolor?
No hubo contestación y mi fe se hizo trizas, pero... te vi a ti, a vosotros, personas anónimas, ayudando con total generosidad y grandeza de alma que me seneré, sonreí y pensé... ¡Qué bello es formar parte de esta humanidad!
El dolor sigue ahí lacerándome por dentro, pero sé que gracias a vosotros, y si doy tiempo a mi alma, poco a poco este por qué se convertirá en una aceptación sin reservas y renconres y mi ser volverá a tener esa fe que nunca debí haber perdido. Que así sea.