Porque necesitamos profesores de calidad en las aulas

Manuel Pardo*
Son conocidos los pésimos resultados académicos entre los alumnos de los institutos de Lanzarote y siempre encontramos las mismas respuestas entre la mayoría de profesores y equipos directivos en la isla, es decir, la culpa es de las familias, de los alumnos, de las redes sociales o del uso excesivo de los teléfonos móviles, alegando que todas estas causas provocan pésimos resultados académicos además de comportamientos disruptivos dentro de las aulas que hacen imposible desarrollar la enseñanza.
La realidad es que Canarias es la comunidad autónoma con peores resultados académicos de España con bastante diferencia respecto a otras comunidades autónomas del norte de la península con similares alumnos y familias. En este punto, es evidente que, en términos de impacto, el primer responsable de la enseñanza de los alumnos es el profesor y el segundo es el equipo directivo. La calidad de estos miembros de la comunidad educativa es fundamental para alcanzar la excelencia en la educación. La escasa calidad de un porcentaje elevado de profesores es lo que está generando el fracaso y la disrupción del alumnado.
Es sencillo de entender, se requieren profesores con formación, con experiencia y que den ejemplo. En ese caso dispondrán del poder de experto que le otorgarán los propios alumnos y como consecuencia los admirarán y aprenderán. Sin formación, sin experiencia y sin dar ejemplo solo dispondrán del poder coercitivo que le otorga el Gobierno de Canarias y al que se aferran muchos profesores para mantener el orden en el aula sin darse cuenta de que carecen de los tres requisitos imprescindibles.
Nos encontramos con un porcentaje elevado de profesores que a duras penas tienen la formación mínima para presentarse a la oposición, es decir, una carrera universitaria que no es más que una introducción a la materia que pretenden enseñar. Su formación en pedagogía se reduce en la mayoría de los casos a un curso de adaptación pedagógica que no es más que otra introducción. Su experiencia laboral en el mercado laboral es en la mayoría de los casos inexistentes y por lo tanto no conocen como se aprende en dicho mercado y en consecuencia no pueden establecer simetrías con el ámbito académico.
Sin la formación ni la experiencia necesaria es imposible que den ejemplo y en consecuencia su día a día se limita a “cortar” y “pegar” contenidos para realizar las programaciones didácticas y para realizar las actividades de aprendizaje en las que se limitan a replicar los materiales producidos por las editoriales. Por tanto, son profesores que no crean nada, “cortan” y “pegan” y a la vez pretenden que los alumnos no copien ni usen la inteligencia artificial.
Para poner un ejemplo, en el año 2002 la OCDE y la Unión Europeo entendieron que se debían redoblar esfuerzos para fomentar los aprendizajes de idiomas en los alumnos, así como fomentar los hábitos de vida saludables a través del deporte. Veinticuatro años después, nos encontramos que la mayoría de los profesores no hablan idiomas y tampoco practican deporte, es decir, son ejemplo de lo que no hay que hacer. Con este escenario, es imposible que los alumnos aprendan idiomas puesto que no los conocen sus profesores y que practiquen deporte puesto que tampoco lo practican sus profesores.
Las familias se ven en la obligación de llevar a sus hijos a academias para que aprendan idiomas y a apuntar a sus hijos en clubes deportivos para que hagan deporte. En ambos lugares, existen profesionales de calidad que consiguen que los alumnos aprendan idiomas y practiquen deporte a la vez de que se comportan de forma ejemplar. Es evidente, que un porcentaje importante de profesores están siendo pésimos en su trabajo y como señalan los expertos nunca se puede decir que se ha enseñado mientras el alumno no haya aprendido.
Pasar seis horas diarias en un centro educativo desde los 3 hasta los 18 años, matriculados en la materia de inglés y que después tengan que asistir a academias de idiomas para poder “defenderse” en el sector turístico es cuanto menos triste para los alumnos y sus familias y en buena medida la causa de los comportamientos disruptivos de los alumnos que entienden que asisten a los institutos a perder el tiempo.
Las familias han sido y seguirán siendo el principal apoyo en la educación de los hijos, han conseguido que sus hijos alcancen la excelencia en la educación, en el deporte y en la vida con sus propios medios y aún así seguimos leyendo artículos que señalan a las familias como responsables del fracaso de sus hijos cuando han sido las familias quienes han aportado todo aquello que no han sabido aportar ni los profesores ni los equipos directivos.
Visto que las comunidades autónomas que mejores resultados académicos obtienen están gobernadas por partidos políticos de derechas, es el momento de reflexionar y de darle una oportunidad a partidos políticos de derechas en Canarias como VOX, sin complejos, para garantizar la calidad de la educación y la igualdad de oportunidades, que buena falta hace.
En cuanto a los profesores, fórmense, aprendan idiomas, hagan deporte, den ejemplo y les irá mucho mejor dentro de las aulas, lo mismo que les va a aquellos padres y madres que colaboran en los clubes deportivos y en otras actividades extraescolares.
*Doctor cum laude en Educación