Posiblemente las Islas Canarias son más antiguas de lo que hoy se cree

Por Bruno Perera
Hace unos 200 millones de años el gran supercontinente Pangea comenzó a fracturarse lentamente. Con el paso del tiempo, aquella separación dio origen al océano Atlántico, etc, y alejó entre sí a América, Europa y África. Mientras las placas tectónicas se desplazaban desde la Dorsal Mesoatlántica hacia ambos lados del océano, el fondo marino se fue ensanchando y hundiendo, formando las enormes profundidades abisales que hoy conocemos.
En ese largo proceso geológico, cerca de la costa occidental africana se produjeron grandes fracturas en la corteza oceánica. A través de ellas ascendió magma desde el interior de la Tierra, originando volcanes submarinos que, durante millones de años, crecieron lentamente hasta emerger sobre el nivel del mar. Así comenzaron a formarse las Islas Canarias.
Según la teoría más aceptada, las primeras islas en surgir fueron Lanzarote y Fuerteventura, hace aproximadamente entre 15 y 20 millones de años. Ambas comparten una amplia plataforma submarina común, como si fueran las partes visibles de un mismo gran edificio volcánico sumergido.
Sin embargo, aquí surge una cuestión interesante: ¿podría el archipiélago ser mucho más antiguo de lo que normalmente se afirma?
La edad de las islas se determina principalmente mediante estudios radiométricos realizados sobre las rocas volcánicas. Pero muchas de esas rocas pertenecen a las zonas emergidas, es decir, a la parte visible de las islas. Esto lleva a pensar que quizá el verdadero origen del archipiélago comenzó bastante antes, cuando esos volcanes aún crecían desde las entrañas de la tierra a través del lecho marino habido bajo el océano.
Los propios científicos reconocen que la historia geológica de Canarias no se basa únicamente en las rocas visibles. También se estudian fondos marinos, perforaciones submarinas, datos sísmicos y análisis geofísicos. Gracias a ello se sabe que las islas son solo la cima de enormes volcanes oceánicos cuya construcción empezó mucho antes de emerger.
Por esa razón, los geólogos distinguen dos edades diferentes:
1. La edad de emersión, que indica cuándo una isla apareció sobre el nivel del mar.
2. La edad del edificio volcánico submarino, que señala cuándo comenzó realmente la actividad volcánica en el fondo oceánico.
En el caso de Lanzarote y Fuerteventura, diversos estudios sugieren que la actividad volcánica inicial pudo comenzar hace más de 22 o incluso 25 millones de años. Las rocas visibles en superficie serían solamente una parte relativamente reciente de una historia mucho más larga y compleja.
Además, bajo estas islas existen materiales aún más antiguos relacionados con la corteza oceánica africana y sedimentos previos al volcanismo canario. Esto significa que:
1. las rocas emergidas no cuentan toda la historia;
2. la parte submarina puede ser bastante más antigua;
3. y el concepto de "nacimiento" de una isla depende de qué fase geológica se tome como referencia.
A ello se añade otro factor importante: la erosión y las sucesivas erupciones volcánicas pueden destruir, cubrir o sepultar las rocas más antiguas bajo enormes capas de lava. Por tanto, las rocas que hoy observamos no siempre corresponden a las primeras etapas de formación de las islas.
Muchos vulcanólogos consideran que el archipiélago no apareció de forma repentina, sino que fue creciendo lentamente desde las profundidades marinas durante millones de años. Algunos modelos geológicos incluso plantean que el volcanismo canario pudo iniciarse de manera dispersa y profunda mucho antes de que existieran las islas actuales tal como las conocemos.
En resumen, aunque la edad popularmente atribuida a Canarias suele rondar los 20 millones de años, es muy posible que el proceso geológico que dio origen al archipiélago comenzara bastante antes. Las islas visibles serían solo la parte emergida de una historia volcánica mucho más antigua, aún parcialmente oculta bajo el Océano Atlántico.