Recordando a Domingo Concepción García

Un vecino del “Morro” de San Bartolomé
El día 21 de abril de 2025, hace escasamente un año, partió unos de los nuestros.
Nací y viví los primeros años de mi vida a escasos metros de tu casa que siendo niño visité en varias ocasiones. Recuerdo como en su patio y alrededor del brocal del aljibe se generaba un gran trajín de vecinos entrando y saliendo de la casa por la actividad desarrollada por tu madre como costurera y sastre del pueblo.
Ahora, con el paso del tiempo, rescatando los momentos compartidos se muestran: las tardes de aquellos sábados que pasamos en la sociedad de San Bartolomé viéndote jugar al chapolín, pues tenías una gran habilidad que todos siempre admiramos para dicho juego. Una vez comentaste las vicisitudes de tu participación en un evento regional. Compartimos, en más de una ocasión, los regresos caminando bajo noches estrelladas desde la sociedad, una vez acabado el baile, hasta nuestras respectivas casas en el morro.
Te fuiste a estudiar al Instituto del Puerto y años más tarde a la Universidad de La Laguna, donde cursaste la carrera de Biología para finalmente, tras algún periplo por las islas, regresar a Lanzarote y dar rienda suelta a tu pasión por el estudio de la avifauna tanto de la isla como del Archipiélago Chinijo.
Muchos te recordarán como gran conocedor y divulgador de la flora y fauna de las Islas Canarias. Tu contacto con la naturaleza te hizo tomar conciencia de la necesidad -siguiendo quizás un mandato dictado por la memoria de nuestros antepasados- de convertirte en un activista para la defensa de esta tierra y sus gentes frente al desarrollo de un urbanismo descontrolado; así pudimos verte como Presidente de El Gincho al frente de manifestaciones, advirtiendo de los males que se cernían sobre la isla si no se ponía un límite al crecimiento. Este protagonismo te condenó al ostracismo porque fuiste censurado y se te cerraron las puertas a los proyectos que presentabas ante algunas entidades.
Al mirar atrás veo tus quejas por las decisiones arbitrarias e injustas que te negaron todo. Sé que sufriste muchas veces en silencio ese tremendo vacío. No obstante, quiero quedarme con lo mejor: los buenos ratos compartidos, tu amena conversación, el brillo de tus ojos cuando hablabas de los pájaros que habías avistado, tus sabios consejos de cuándo ahoyar y como plantar las ramas de batatas en el jable, sin olvidarnos de tu estricta administración a la hora de repartir las semillas del tomate de manzana negra que guardabas con celo. También nos quedan tus libros, divulgaciones científicas y artículos publicados y por publicar.
Hoy puedes descansar de la labor realizada durante años cuál fiel guardián de semillas sin recibir retribución alguna por ello, pues hay jóvenes que están tomando el relevo de tus labores de custodio de nuestras variedades vegetales.
En el año 2017 el Cabildo de Lanzarote te concedió, a propuesta de la Asociación Cultural Tías Foro por la Identidad, el más que merecido premio “Referente de la Biosfera”. En el acto de entrega de la distinción que tuvo lugar en el Castillo San José se evidenció tu firme compromiso con la sostenibilidad y defensa del patrimonio natural de las Islas Canarias, así como tu amor por esta tierra. También se pudo escuchar unas emotivas palabras sobre tus orígenes y compartir la gracia con que relatabas las anécdotas de tu infancia.
Esa noche se hizo algo de justicia con una de las buenas personas que han pisado estas islas.
Domingo, hijo de Lorenzo e Inocencia, debes saber que permanecerás para siempre en nuestra memoria colectiva por el legado que has dejado a esta tierra y sus gentes. Además, siempre nos quedará tu singular sonrisa que puedo afirmar es calcada a la de tu padre.