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Taxi: Rutas vitales

A todos mis amigos taxistas. Andrea Bernal

 

Subirse a un taxi es comenzar un trayecto al descubrimiento de una vida.

El trayecto precisa de una escucha y un aprendizaje.

 

Observo el paisaje de Lanzarote con los ojos muy abiertos. Su belleza cambia dependiendo de la luz, los cantos grisáceos, la hora, el mar, sus reflejos apoyándose en cada forma triangular de la isla.

 

Inicio siempre conversaciones espontáneas con los taxistas que constituyen un viaje interior y la síntesis en pocos minutos de la sociedad y la naturaleza humana.

 

Uno de los taxistas, de Sevilla, se muestra muy preocupado por la actual crisis económica que afecta aún a los jóvenes – a una de sus hijas en concreto- .Me explica con contundencia situaciones injustas de empresarios con sus empleados. Algo absolutamente intolerable que dolería a cualquier padre y una situación en la que se encuentran jóvenes y no tan jóvenes sumergidos aún.

 

También recuerdo un taxista lírico, de rostro oscuro, delgado, de manos finas, que de camino a Famara repasaba sus veinticinco años siendo taxista y me hablaba de la importancia de ser amable con la gente, no engañar al cliente. En un momento de la conversación me dijo: “Llevo tantos años aquí, que a veces no sé a dónde voy”.

 

Hay taxistas que pasaron su infancia en África, jugando entre las escopetas de caza de su padre. “Aquello fue una infancia especial”, recuerda. “Y la sociedad de allí era muy machista”. Mira la costa y dice “Mire cómo ha subido la marea…se traga la playa. Los polos se derriten…si seguimos así perderemos las islas”.

Observo el paseo marítimo y por un momento me parece que el agua lo inunda todo y sus palabras podrían llegar a ser un triste y cierto presagio.

 

Muchos taxistas hablan de educación, de la falta del respeto a los mayores, algunos de ecología, y otros ni siquiera te quieren cobrar cuando presienten que estás de mudanza.

 

Nuestra vida es una ruta infinita porque cuando nuestra vida acaba, sin saberlo, tomamos otro taxi.

 

En él puede haber un gran sabio. En ese taxi, no se olviden, una persona les llevará, guiará, orientará y acompañará con su vida compleja. La belleza que contiene un viaje a nuestra ya, casi perdida, humanidad.

 

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