TRANSICIÓN ENERGÉTICA O EXPOLIO TERRITORIAL: LANZAROTE DICE BASTA

Por Pedro Hernández
La entrevista publicada en Lancelot Digital el domingo 19 de abril de 2026, a la Viceconsejera de Transición Energética del Gobierno de Canarias, no aclara nada en relación con los mapas de Aceleración de Renovables.
Simple y llanamente, apuesta por el EXPOLIO TERRITORIAL de la isla de Lanzarote.
Confirma lo que ya es evidente para buena parte de la ciudadanía lanzaroteña.
No estamos ante una transición energética justa.
Estamos ante un proceso de IMPOSICIÓN, DESREGULACIÓN y APROPIACIÓN del territorio desde el Gobierno de Canarias.
Una transición sin democracia.
Se habla de participación.
Es FALSO.
No ha habido:
Información pública, ni debate, ni participación con los ayuntamientos, ni deliberación ciudadana.
Lo que existe es un procedimiento acelerado, opaco y dirigido, donde las decisiones están tomadas de antemano.
ESTO NO ES TRANSICIÓN ENERGÉTICA.
Es gobernar de espaldas a la sociedad de Lanzarote.
El interés general como coartada.
El uso sistemático del “interés general”, a través del artículo 6 bis, no es una herramienta técnica:
Es una coartada política para despojar el territorio.
Permite:
Saltarse la planificación,
Ignorar la voluntad municipal,
Imponer proyectos privados, como acaba de hacer en Playa Blanca en contra del criterio municipal.
Y todo ello con un resultado claro:
Privatizar beneficios y socializar impactos.
El viento y el sol —BIENES COMUNES— se están convirtiendo en activos al servicio del oligopolio energético.
Un modelo ILEGAL EN EL FONDO, aunque se disfrace de urgencia.
La normativa europea, incorporada al ordenamiento español mediante el Real Decreto 7/2026, establece tres condiciones básicas:
Planificación previa.
Evaluación ambiental estratégica.
Prioridad en suelos ya transformados.
Nada de eso se está cumpliendo.
En Lanzarote se pretende implantar:
Parques en suelo rústico,
Intervenciones en espacios de alto valor paisajístico,
Ocupación de territorios agrícolas.
Esto no es interpretación técnica.
Es incumplimiento del espíritu y de la letra de la normativa comunitaria.
COLONIALISMO ENERGÉTICO EN EL TERRITORIO INSULAR.
Aplicar este modelo en Lanzarote es profundamente irresponsable.
Las islas no son continentes.
No son territorios ilimitados.
No son espacios sacrificables.
Son sistemas frágiles donde el principal recurso es el paisaje.
Destruir ese paisaje en nombre de la transición energética no es progreso:
Es un modelo extractivo con otro nombre.
Lo que se está planteando es, en términos claros, una forma de colonialismo energético interno contra el legado territorial de la isla.
El paisaje de Lanzarote no es un vacío disponible.
Es el resultado de décadas de conciencia territorial impulsada, entre otros, por César Manrique, que entendió que el desarrollo debía ser compatible con la identidad del territorio.
Hoy, ese equilibrio está siendo amenazado.
No por falta de alternativas, sino por la decisión política del Gobierno de Canarias al servicio del oligopolio energético.
Sí hay alternativa, pero no interesa.
La transición energética puede hacerse de otra manera:
Autoconsumo distribuido,
Comunidades energéticas,
Aprovechamiento de cubiertas y suelos ya transformados,
Redes de transporte y distribución adaptadas a la generación descentralizada.
La tecnología existe.
El conocimiento existe.
Lo que no existe es voluntad política para salir de un modelo centralizado que favorece a los grandes operadores.
Un modelo obsoleto impuesto con urgencia.
El Gobierno de Canarias insiste en mantener:
Una red pensada para un sistema centralizado,
Grandes instalaciones desconectadas del territorio,
Un marco legal acelerado para evitar el debate.
Por la vía de urgencia en el Parlamento quieren eludir la directiva comunitaria de transición que acaba de ser traspuesta mediante el RD 7/2026. ¿Qué harán las diputadas y diputados de Lanzarote allí? ¿Defenderán la isla? ¿O están al servicio de los mandatos provinciales de Gran Canaria o Tenerife?
Es un modelo viejo, caduco y técnicamente superado.
Pero políticamente útil para quienes controlan el sistema energético.
Lanzarote no es negociable.
La ciudadanía lo está entendiendo con claridad:
El suelo no se vende,
El paisaje no se entrega,
Los recursos no se regalan.
La reciente imposición del proyecto en Playa Blanca, incluso en contra del ayuntamiento de Yaiza, demuestra que el conflicto no es técnico:
Es político.
Conclusión:
La transición energética no puede ser una excusa para:
Vulnerar la legalidad,
Ignorar a la ciudadanía,
Degradar el territorio.
Lo que está en juego no es solo un modelo energético.
Es un modelo de isla.
Y Lanzarote ya ha decidido en otras ocasiones qué modelo quiere.
La pregunta ahora es si las instituciones están dispuestas a escuchar o van a seguir avanzando por la vía de la imposición.
Porque una cosa es acelerar la transición energética, y otra muy distinta es acelerar el deterioro del territorio.
En un lugar de Canarias, a 18 de abril de 2026.
PLATAFORMA: RENOVABLES SÍ, PERO NO ASÍ.
Pedro Hernández, Activista Social