Domingo, 05 Abril 2026
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Otro palo a la política urbanística del PSOE

La noticia de que el Tribunal Supremo desestimó los recursos de casación interpuestos por el Cabildo Insular de Lanzarote y la Comunidad Autónoma de Canarias contra la sentencia del TSJC que anulaba la famosa Modificación nº1 del Plan Insular de Lanzarote, pone de nuevo de relieve la fragilidad jurídica de los documentos de ordenación del territorio que salieron en su día de la primera institución insular. Esa iniciativa jurídica-urbanística, que se sacó en la nefasta era del PSOE y que todos los partidos políticos como borregos apoyaron por el que dirá, desoyendo a aquellos, como este semanario, que criticaron esa iniciativa política por oportunista, demagógica, populista y negativa para la cualificación del destino, ha hecho mucho daño al sector turístico. Con esta Modificación nº1 el PSOE, y el círculo que rodeaba a Fernando Prat, sobre todo muy influenciado por la Fundación César Manrique, se pretendía “frenar” el desarrollo de la oferta complementaria deportiva y de ocio que tanto hoy se hecha de menos y que hubiera servido de estar ya en funcionamiento para hacer más competitiva turísticamente la isla y con ello beneficiar a la creación de empleo en estos momentos donde más de 18 mil personas están pasándolas realmente mal apuntadas en el desempleo.

Intereses inconfesables

Y lo peor de esta modificación puntual del Plan Insular, que acaba de ser anulada definitivamente por el Tribunal Supremo, que restringía el desarrollo de los sistemas generales Insulares públicos como de los equipamientos privados de campos de golf, parques temáticos o centros deportivos, se promovió por la fraticida guerra que algunos políticos e instituciones afines al PSOE mantenía -por desgracia mantiene- con uno de los principales promotores locales, Juan Francisco Rosa, quien pretendía desarrollar un campo de golf en Playa Blanca. Proyecto por cierto que todavía al día de hoy el Cabildo no ha contestado. Era la época en la que se manipuló de manera descarada a la opinión pública demonizando los campos de golf y criminalizando al empresariado local por puras vendettas personales. Una política, la del PSOE, que hoy ha sido duramente castigada en las urnas. El sector turístico de la isla se ha alegrado mucho de la noticia de la anulación definitiva de la Modificación Nº 1, pero lamenta que en su día no se oyeran las voces que aventuraban lo negativo que podía ser par la isla una normativa tan extremadamente restrictiva que evitaba la tan necesaria modernización del destino para hacerlo competitivo con otras zonas emergentes e incluso con otras islas del propio archipiélago. Fuentes del sector turístico reconoce que en aquel entonces había promotores dispuestos a invertir en la isla en oferta complementaria, desde grandes centros deportivos como interesante parques temáticos, cosa que ahora con la crisis económica, las inestabilidades políticas y la inseguridad jurídica existente va a resultar muy difícil. En fin, que estas cosas deberían servir para que de una vez aprenda el PSOE que no se puede seguir actuando contra los intereses de la industria que da de vivir a esta isla y que lo hagan con esa indolencia del que tiene sus garbanzos asegurados mientras otros no tienen ni para comer.

Caramelo envenenado

Decía alguien que creer que la debilidad no puede hacer daños es como creer que una chispa no puede prender un bosque. Y algo de eso le ha podido ocurrir a Coalición Canaria en las negociaciones para buscar pactos de gobiernos en las principales instituciones de la isla. El “fracaso” de Arrecife se hace mayor precisamente por la posición de ventaja con la que partía desde la meta con respeto al resto de los contrincantes. Era lógico –hasta razonable- que una Coalición Canaria triunfante en las elecciones, con unos resultados electorales mucho mejores de lo que esperaban, pretendieran reflejar los mismo en el reparto de la tarta del poder en esta isla. Cualquier otro partido, no lo duden, hubiera hecho lo mismo. Pero la cuadratura del círculo es imposible y eso es lo que pretendió legítimamente pero erróneamente conseguir los nacionalistas. Querían gobernar en el ayuntamiento de Arrecife y colocar a Manuel Fajardo Feo de alcalde a pesar de no ser los más votados. Le daba lo mismo hacerlo con el PSOE que con el PP. Realmente, la gran mayoría quería que su socio fuese el PP, a excepción de una pequeña minoría, los próximos a Pepe Torres Stinga, que siempre entendieron que lo más fácil y mayor rentabilidad para CC era pactar con el PSOE en todas las instituciones. El PSOE de Espino por su parte ya tenía apalabrado un pacto con los nacionalistas y había prometido a Manuel Fajardo Feo hacerlo alcalde. Y eso fue justamente lo que torció y enredó a los negociadores de CC y, sobre todo, a los principales líderes que vieron posibilidades reales de presionar a Candido Reguera a ceder la Alcaldía a CC o quedarse en la fría oposición, mientras que a Astrid Pérez no le facilitaban sus ganas de seguir dirigiendo políticamente los Centros Turísticos.

Sentarse entre dos sillas

Las cosas se le complicaron a CC a medida que pasaba el tiempo. El comodín del PIL, le falló cuando Fabián Martín rehusó entrar en el grupo de gobierno como invitado ocasional. Así y todo, Coalición Canaria creyó que el tiempo jugaba a su favor, porque entendía que el PSOE y el PP nunca podrían entenderse en Arrecife. Un error de cálculo que le salió muy caro. Tanto que posiblemente el PP vaya a obtener más poder en el Cabildo que el que pudiera exigir cuando se desconocía lo que podía ocurrir en el ayuntamiento capitalino. Lo cierto es que ese pacto sorpresa pudo crear una grave crisis en CC si se extendía al Cabildo e incluso a Teguise, como pretendió Espino. Dejar a CC fuera de todo y pactar con el PIL. Le importaba un pimiento que horas antes Espino y sus medios cercanos hubiera declarado que con el PIL no se podía pactar nunca tras el caso Unión. Lo cierto es que Jesús Machín y sus consejeros más próximos se dieron cuentan del error que cometieron, de que el caramelo de Espino de ofrecerle la Alcaldía a Fajardo Feo les había trastocado su inicial cálculo de pactar con el PP en la isla. Así y todo Jesús Machín y Pedro San Ginés aguantaron el tipo para no cerrar un pacto con el PSOE en Arrecife como apremiaba la parte de CC cercana a Espino. En el fondo sabían que era muy difícil quedarse con la Alcaldía de Arrecife teniendo como socio al PP en la capital y en el Cabildo Insular. Pero todas esas dudas, el querer cumplir con el mandato del pueblo, sacar la máxima rentabilidad a sus excelentes resultados, la dependencia de lo que iba a ocurrir en el Gobierno de Canarias, los confundió de tal manera que cuando creían que controlaba la situación el barco ya estaba gobernando por otros. Ya se sabe que la manera segura de caerse es sentarse entre dos sillas. Y posiblemente algo de eso ha ocurrido.

Pacto casi cerrado.

Todo indicaba que la locura ocurrida en Arrecife no si iba a trasladar al Cabildo de Lanzarote. Al parecer, cuando este semanario esté en la calle se estaría celebrando una rueda informativa para oficializar el pacto entre CC y PP en el Cabildo de Lanzarote. Aunque a muchos dirigentes de CC les pedía el cuerpo darle dos patadas al PP, tras lo ocurrido en Arrecife, lo cierto es que la cordura llegó a los dirigentes de CC que decidieron negociar lo más generosamente posible con el PP de Astrid. Tras tres o cuatro reuniones oficiales, el PP casi daba por bueno la oferta última de CC, que tras aceptar finalmente que la macroconsejería de turismo fuera para los populares, se quedaba con Economía y Hacienda. Sólo quedaba unos pequeños flecos como quién iba a ostentar la representación cabildicia en el Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de Las Palmas. Si eso es así, el cambio de ciclo político se habrá cumplido, al menos a la mitad. Es verdad que en todo este proceso los dos partidos mayoritarios se han quemado mucho más que sus adversarios y lo que es peor hay cierta decepción entre los votantes de ambas fuerzas políticas. El grueso de ellos hubiera deseado que Reguera hubiese sido alcalde con el apoyo de CC y Pedro presidente con el apoyo del PP.

Arrecife en plena ebullición

El grupo de gobierno del Ayuntamiento de Arrecife ha decidido que no es momento de sentarse a descansar. Hay mucho por hacer y el ambiente que se respira en el Consistorio es de auténtica y frenética actividad. De hecho, tras la presentación en sociedad del acuerdo entre el PP y el PSOE para dar gobernabilidad y estabilidad a la institución capitalina durante los próximos cuatro años, y la presentación de los concejales a los trabajadores de las distintas áreas, todo el mundo se ha puesto manos a la obra. Es más, ya está prevista la celebración de la primera sesión plenaria de la nueva legislatura. Será el próximo lunes. Y es que los encargados de dirigir los designios de la capital, al menos durante los próximos cuatro años, si se quiere conseguir que Arrecife sea la capital que Lanzarote se merece no hay tiempo para tumbarse a la bartola.


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