EL TRASMALLO | Las consecuencias de Argana Centro
La sentencia que se conocía el otro día del Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 4 que declara ilegal Argana Centro, después de tantos años de polémica ya olvidados, deja muchas verdades sobre la mesa. En primer lugar, trae a la memoria la campaña empresarial, mediática y partidista que se realizó en su momento contra la Adaptación Básica de 2004 del Plan General de Arrecife que se realizó con María Isabel Déniz como alcaldesa y en el que se calificaba este suelo como urbano no calificado. La lucha contra este texto y del nuevo Plan General de Arrecife fue brutal, hasta que se consiguió que el grupo de gobierno formado por el PSOE de Enrique Pérez Parrilla y sus socios del PIL se cargaran el Plan General de Isabel que se promovía de manera inicial y no aprovecharan nada del mismo, lo que provocó un retraso en el planeamiento que todavía están pagando muy duramente los ciudadanos. Muchos creen que se hubiera podido aprovechar mucho de este planeamiento en beneficio del futuro de la capital de la isla, que en el año 2013 todavía sigue sin Plan General. Sin embargo, los socialistas y pilistas de entonces lo desecharon, precisamente los mismos que concedieron las licencias de edificación, modificación y apertura de este centro comercial que ahora han sido anuladas.
TRAMA VERGONZOSA. Desde este Trasmallo no deseamos que Argana Centro sea derrumbada si realmente tiene cabida en el nuevo orden jurídico de esa zona. Lo que sí denunciamos es la vergonzosa trama político-empresarial que se urdió para acabar con Isabel Déniz y Felipe Fernández Camero porque no estaban dispuestos a ceder a las presiones de algunos empresarios con muchos intereses urbanísticos y comerciales en Arrecife. De hecho, insistimos, el Plan General se lo cargaron a pesar de que era un gran documento urbanístico, tal y como ahora reconocen muchos. También intentaron derrumbar la famosa Adaptación Básica contando todo tipo de mentiras. Un documento que a la postre tres sentencias del Supremo y otras tres del Tribunal Superior de Justicia de Canarias avalan. Se cuenta que el alcalde Pérez Parrilla, aconsejado por los del despacho donde se conjuraban los intereses de los miembros de la llamada mafia verde, intentó derrumbar también la Adaptación Básica que impedía, entre otras cosas, darle legalidad al Argana Centro, como luego sucedió. Lo peor es que aquellas personas y partidos políticos que no dudaron en emplear burdas estrategias populistas contra “sus enemigos” tampoco han tenido problemas a la hora de impartir clases de moralidad y en erigirse como los protectores de las esencias éticas de Lanzarote durante todos estos años. Ahora, la sentencia judicial contra el Argana Centro ha dejado al desnudo a los principales actores de esa operación de derribo, demostrando que sólo luchaban por intereses espurios e inconfensables. Todo para conseguir la construcción de un centro comercial en unos terrenos en los que no podía hacerse, mientras evitaban el desarrollo de un Plan General como el de Isabel Déniz que permitía la creación de otros centros comerciales en la capital. Mientras, dos partidos políticos se repartían el poder en toda la isla. Gracias, curiosamente, al Caso Unión, esa conjura se vino abajo al año y medio. Así se cuenta una de las historias más siniestras de los últimos años de Lanzarote. Todo un engaño y que, como en los buenos trucos de magia, mientras se entretenía al ciudadano de a pie con fuegos de artificio, por detrás se ejecutaba la operación político-empresarial y mediática de altos vuelos, con la que todos salían ganando menos el ciudadano de Arrecife.