Sábado, 31 Enero 2026
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Carnaval 2026: memoria viva, disfraces y creatividad colectiva en Canarias


Canarias se prepara para un nuevo carnaval. Pero no uno cualquiera. Desde Santa Cruz de Tenerife, con su gala de la Reina y sus desfiles multitudinarios, hasta Las Palmas de Gran Canaria, donde la sátira y la fantasía toman la ciudad durante semanas, el carnaval es un pilar cultural.

En el archipiélago, esta fiesta no se mide solo por el ruido de las comparsas o los destellos de la purpurina. Aquí, el carnaval sigue siendo lo que siempre fue: una expresión de libertad, memoria y sentido colectivo.

Una fiesta que no se explica, se vive

El carnaval canario no nació como espectáculo. Apareció en bailes privados, en celebraciones a puerta cerrada que ya en el siglo XVI provocaban escándalos y sospechas. Con el tiempo, se instaló en las calles. Y ahí encontró su lugar natural.

Ni la censura del franquismo, ni los años oscuros en los que se camufló bajo el nombre de "Fiestas de Invierno", lograron apagarlo. La tradición resistió, se transformó, y terminó por imponerse como lo que es hoy: una de las celebraciones más representativas de la identidad isleña.

El disfraz, una segunda piel

Más allá del espectáculo visual, el disfraz tiene una carga simbólica que no pasa de moda. Ocultar el rostro para decir lo que no se puede decir a cara descubierta. Convertirse, por unas horas, en otra cosa. En otro.

Hoy, los disfraces para carnaval siguen siendo la herramienta principal del evento. Ya no solo para burlarse del poder o exagerar la realidad, también para recordar que la imaginación y el juego son formas de participar en la vida pública.

¿De qué se disfraza Canarias en 2026?

La pregunta se repite cada año. Y la respuesta nunca es única. Las tendencias se cruzan, se contradicen, se mezclan. Pero hay patrones que se repiten y se reinventan.

Lo retro no falla

  • Mallas, calentadores, cintas en la frente. Los años 80 y 90 vuelven con todo.
  • Inspiración en series míticas, estética de videojuego vintage, rockeros con pelucas imposibles.

Cine y televisión

  • Barbie en todas sus versiones: disco, vaquera, patinadora.
  • Wednesday Addams, con su gesto impasible y sus trenzas.
  • Mario Bros, Luigi y toda la pandilla pixelada.
  • Grogu (Baby Yoda), el favorito de los más pequeños.

Clásicos de siempre

  • Animales (leones, cebras, flamencos) que funcionan igual para niños y adultos.
  • Superhéroes, piratas, cavernícolas o princesas medievales.
  • Payasos que van del circo al terror, según el contexto.

Grupos y familias coordinadas

  • Los Picapiedra, versión prehistórica y entrañable.
  • Pandillas de Minions, fáciles de adaptar a todas las edades.
  • Scooby-Doo y su equipo, con o sin coche de cartón incluido.

Hecho en casa

  • Disfraces caseros con materiales reciclados.
  • Mezcla de básicos con accesorios artesanales.
  • Ideas sostenibles que ganan terreno en escuelas y eventos locales.

Más que una fiesta

El carnaval canario no ha perdido su función original. Sigue siendo ese paréntesis en el que las jerarquías se diluyen, las identidades se desdibujan, y la calle recupera su condición de escenario. Donde se puede ser otro sin explicaciones.

Y si bien hoy conviven la dimensión turística, la planificación institucional y los focos mediáticos, el alma del carnaval sigue siendo popular, crítica y desobediente.

En Canarias, cada disfraz es una historia. Cada máscara, una manera de decir. Cada comparsa, un pedazo de memoria que sigue caminando.


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