Cómo pasar tiempo al aire libre contribuye al bienestar físico y mental

La rutina de la semana, el despertador, las responsabilidades propias de la oficina, las actividades de por la tarde y hasta las cenas laborales generan un estrés y un bucle mental que muchas veces hace que las personas vivan en una especie de piloto automático hasta que llega el fin de semana.
Hacer deporte es sin duda uno de las mejores formas para despejar la mente, porque no solo te permite desconectar de la rutina y de los quehaceres de ese día; sino que al mismo tiempo estás moviendo el cuerpo, entrenando fuerza, desarrollando los músculos y aumentando los niveles de resistencia y flexibilidad. Pero, a veces el gimnasio es el único lugar donde se hace ejercicio físico, por lo que casi la mayor parte del día, salvo excepciones, la sociedad está acostumbrada a vivir en zonas de interior, sin apenas disfrutar del sol.
Es cierto que después de la jornada laboral, y especialmente en los meses más fríos del año y con peores condiciones climatológicas, muchas veces lo único que apetece es quedarse en casa, darse una ducha, preparar una cena rica y ver una película o probar algunas tiradas gratis en plataformas de juego online sin salir de casa. Pero, el cuerpo necesita respirar aire puro.
Cómo influye el aire libro en el bienestar emocional
Para nuestro cerebro estar al aire libre es símbolo de liberación, de no haber límites que te impidan avanzar. De hecho, la mayoría de las personas cuando se sienten agobiadas por alguna razón casi siempre piensan en viajar, en pasar el fin de semana fuera de casa, alejados de la ciudad para disfrutar de al menos veinticuatro horas en la naturaleza, respirando aire fresco alejado de cualquier tipo de contaminación.
Es por ello que los profesionales y expertos en salud física y mental recomiendan, en la medida de lo posible, pasar al menos media hora al día en la calle, ya sea paseando, saliendo a correr o practicando algún deporte al aire libre.
Disfrutar del tiempo al aire libre favorece notablemente el bienestar físico. Una acción tan sencilla como salir a andar después del trabajo o antes de cenar, no solo es bueno para la salud porque mantiene activo el cuerpo; sino que ayuda a la mente a que pueda respirar también después de la carga laboral.
Al igual que cuidar del sueño y llevar una buena dieta es de vital importancia para cuidar la salud, el contacto con la naturaleza, el sol, incluso el aire y el viento también lo es.
Libera tu mente y conecta con la naturaleza
Siempre se dice mucho, sobre todo en psicología, que es necesario aprender a conectar con la naturaleza y con el ecosistema en todas sus versiones. Y varios estudios avalan esta recomendación, porque está demostrado que el contacto constante con espacios abiertos favorece el bienestar emocional; y en consecuencia la sensación de “paz mental”.
Cuando vamos paseando por la montaña o frente al mar, es como si nuestra alma interior sonriera. Realmente hay una explicación: se liberan endorfinas, que son las hormonas de la felicidad, y esto es lo que da sensación de bienestar y de tranquilidad.
Cuando caminamos frente al mar es muy común decir la típica frase de: “qué agusto estoy” o “cuánta paz se respira”. Y es normal, porque el propio sonido del mar y de las olas rompiendo en la orilla libera cualquier tipo de tensión mental.
Crea una rutina al aire libre
La vida es una constante planificación y casi nunca hay tiempo para la improvisación. Desde pensar qué comer al día siguiente, qué ropa ponerte, dónde ir a cenar para reservar el próximo sábado y hasta organizar el viaje del año que viene con más de seis meses de antelación.
Estamos tan acostumbrados a crear rutina, que también es necesario crear un hábito de pasar tiempo al aire libre para priorizar la salud física y mental.