Miércoles, 15 Julio 2026
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Olivier Charlot, profesor de canto y fundador de Voz Viva

 

Lanzarote es una isla donde la música forma parte del paisaje. A lo largo del año, auditorios, plazas y espacios tan singulares como los Jameos del Agua acogen conciertos, festivales y espectáculos que reúnen a artistas de estilos muy diferentes. La programación cultural de la isla demuestra que la música en directo sigue siendo uno de los grandes motores de la vida cultural canaria y un elemento capaz de conectar a personas de todas las edades.

Sin embargo, existe una forma de disfrutar de la música que muchas veces pasa desapercibida: dejar de ser únicamente espectador para convertirse también en protagonista. Cada vez son más los adultos que, sin intención de dedicarse profesionalmente a la música, deciden aprender a utilizar su voz y descubrir todo lo que pueden expresar a través del canto.

Durante mucho tiempo se extendió la idea de que cantar bien era un talento reservado a unas pocas personas. Hoy sabemos que esa percepción no siempre se corresponde con la realidad. Igual que ocurre con cualquier otra habilidad artística, la voz puede desarrollarse mediante una técnica adecuada, práctica constante y un entrenamiento adaptado a cada persona.

Precisamente esa es una de las ideas que lleva años defendiendo Olivier Charlot, profesor de canto y fundador de Voz Viva, una escuela especializada en técnica vocal. Según explica, la mayoría de los alumnos adultos no buscan convertirse en cantantes profesionales; simplemente desean sentirse más seguros con su voz, disfrutar de la música de una manera más activa o cumplir una ilusión que habían pospuesto durante años.

El cambio de mentalidad es evidente. Cada vez resulta más habitual encontrar personas que empiezan clases de canto con 30, 40, 50 o incluso más años. Algunas lo hacen porque siempre les apasionó la música. Otras buscan mejorar para cantar en un coro, actuar con un grupo o simplemente perder el miedo a cantar delante de otras personas.

Lo interesante es que los beneficios suelen ir mucho más allá del aspecto musical.

El trabajo de la voz implica aprender a respirar de forma más eficiente, desarrollar una mayor conciencia corporal y mejorar la coordinación entre respiración, postura y emisión del sonido. También obliga a escuchar con atención, controlar tensiones y ganar confianza. Todo ello repercute positivamente en la comunicación diaria, incluso en personas que nunca tienen previsto subir a un escenario.

No es casualidad que muchos profesionales que hablan en público —docentes, abogados, sanitarios, conferenciantes o responsables de equipos— recurran a ejercicios propios de la técnica vocal para cuidar la voz y reducir el esfuerzo al hablar durante largas jornadas.

Además, cantar sigue siendo una de las actividades artísticas con mayor capacidad para generar bienestar emocional. La combinación entre respiración, concentración y expresión musical ayuda a desconectar de la rutina diaria y permite dedicar un tiempo exclusivamente a uno mismo.

Para Olivier Charlot, este es uno de los aspectos más gratificantes de la enseñanza: "Cuando un alumno descubre que puede cantar mejor de lo que imaginaba, no solo mejora su voz; también cambia la confianza que tiene en sí mismo. La técnica vocal acaba siendo una herramienta para expresar emociones con más libertad".

Aunque cada persona progresa a un ritmo diferente, existen principios comunes que facilitan el aprendizaje. Comprender cómo funciona la respiración, evitar tensiones innecesarias, trabajar la afinación de manera progresiva y aprender a escuchar la propia voz suelen marcar una diferencia mucho mayor que intentar alcanzar notas difíciles desde el primer día.

Por ese motivo, antes de empezar a practicar canciones complejas, muchos especialistas recomiendan construir una base técnica sólida. En la guía "Cómo aprender a cantar", elaborada por Olivier Charlot, se explican precisamente los principios fundamentales que permiten desarrollar la voz paso a paso, desmontando algunos de los mitos más habituales sobre el aprendizaje vocal.

Con frecuencia, quienes empiezan descubren que cantar no consiste únicamente en emitir sonidos agradables. También implica interpretar, comunicar y conectar con las emociones propias y con las del público, aunque ese público esté formado únicamente por familiares o amigos.

Quizá por eso los conciertos siguen despertando tanto interés. No solo admiramos la habilidad técnica de los artistas; también nos reconocemos en la emoción que transmiten. Esa conexión entre quien canta y quien escucha explica que la música siga ocupando un lugar privilegiado en la programación cultural de lugares como Lanzarote, donde la oferta de conciertos y festivales continúa creciendo año tras año.

Y tal vez ese sea el siguiente paso para muchos aficionados: pasar de escuchar música a vivirla desde dentro. Porque, al fin y al cabo, la voz es el instrumento que todos llevamos con nosotros desde el primer día. Aprender a utilizarla no requiere un talento extraordinario, sino curiosidad, constancia y una buena orientación.

Quienes deseen conocer más sobre el trabajo de Olivier Charlot, profesor de canto y fundador de la escuela Voz Viva, pueden encontrar información sobre su método y sus clases en la web de la escuela.




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