Miércoles, 04 Noviembre 2026
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dosimetria

 

Trabajar en una clínica dental, un hospital o un centro de diagnóstico por imagen implica convivir con equipos que facilitan enormemente el trabajo médico. Las radiografías, por ejemplo, permiten detectar problemas que de otra manera pasarían desapercibidos y ayudan a tomar decisiones clínicas con mayor precisión. Sin embargo, su utilización también plantea una cuestión importante: ¿cómo se controla la cantidad de radiación a la que están expuestos los profesionales que trabajan con estos dispositivos?

Aunque los equipos de rayos X están diseñados para utilizarse bajo condiciones de seguridad, la exposición a radiaciones ionizantes debe vigilarse. No basta con disponer de una sala correctamente acondicionada o seguir las recomendaciones de uso. También es necesario conocer qué dosis reciben los trabajadores durante su actividad.

Aquí es donde entra en juego la dosimetría radiológica, una herramienta fundamental para evaluar la exposición, identificar posibles situaciones de riesgo y mantener unas condiciones de trabajo seguras. Pero ¿cómo funciona exactamente?, ¿quién debe utilizarla? y ¿qué ocurre cuando los resultados muestran valores fuera de lo esperado? Vamos por partes.

¿Qué es la dosimetría radiológica y para qué sirve?

La dosimetría radiológica es el procedimiento mediante el cual se mide y evalúa la cantidad de radiación ionizante que recibe una persona o que está presente en determinadas zonas de una instalación.

Su principal objetivo es conocer los niveles de exposición y comprobar que se mantienen dentro de los límites establecidos por la normativa de protección radiológica.

En el ámbito sanitario, este control resulta especialmente importante para profesionales como odontólogos, radiólogos, técnicos de imagen, veterinarios y otros trabajadores que utilizan equipos emisores de rayos X de manera habitual.

Para realizar las mediciones se emplean dispositivos conocidos como dosímetros. Son pequeños instrumentos que registran la radiación recibida durante un periodo determinado y permiten obtener información sobre la exposición acumulada.

Es importante entender que estos aparatos no bloquean la radiación ni sustituyen las medidas de protección. Su función es proporcionar datos fiables para evaluar las condiciones de trabajo y tomar decisiones cuando sea necesario.

¿Quién necesita utilizar un dosímetro en una clínica?

No todas las personas que entran en una clínica están expuestas a las mismas condiciones. Por ejemplo, no es lo mismo un profesional que realiza radiografías a diario que alguien que trabaja exclusivamente en recepción.

La necesidad de utilizar dosímetros depende de la actividad desarrollada, las condiciones de exposición y la clasificación del trabajador conforme a la normativa vigente.

En general, los profesionales que realizan procedimientos con equipos de rayos X o permanecen en zonas donde pueden recibir radiación deben estar incluidos en los programas de vigilancia radiológica que correspondan.

Entre los perfiles que pueden necesitar este control encontramos:

  • Odontólogos y personal de clínicas dentales: especialmente quienes realizan radiografías intraorales, panorámicas o tomografías computarizadas dentales.

  • Radiólogos y técnicos de diagnóstico por imagen: profesionales que trabajan habitualmente con equipos de radiología convencional, tomografía o fluoroscopia.

  • Personal de radiología intervencionista: debido a las características de determinados procedimientos y a la posible exposición durante su realización.

  • Profesionales de centros veterinarios: cuando utilizan equipos de radiodiagnóstico para explorar animales.

  • Otros trabajadores expuestos: dependiendo de las características de la instalación y de sus funciones.

La clasificación de cada trabajador debe realizarse teniendo en cuenta su exposición potencial y los criterios establecidos en la legislación. No conviene asumir que todo el personal necesita exactamente el mismo tipo de control.

¿Cómo funciona un dosímetro personal?

Aunque su tecnología puede parecer compleja, el funcionamiento de un dosímetro personal es bastante sencillo de entender.

El trabajador recibe un dispositivo que debe llevar consigo durante su jornada laboral, siguiendo las instrucciones del servicio de dosimetría y las indicaciones del responsable de protección radiológica.

Mientras permanece expuesto a las condiciones habituales de trabajo, el dispositivo registra información relacionada con la radiación recibida. Posteriormente, se envía a un laboratorio especializado para analizar los resultados.

Existen diferentes tecnologías, entre ellas los dosímetros termoluminiscentes (TLD) y los de luminiscencia ópticamente estimulada (OSL). Ambos permiten realizar mediciones de la exposición, aunque utilizan principios físicos distintos para recuperar la información registrada.

En los sistemas de vigilancia periódica, el procedimiento suele organizarse mediante ciclos de entrega, recogida y sustitución de dispositivos. De esta manera, los profesionales disponen de un dosímetro durante el periodo establecido y el laboratorio puede analizar las lecturas correspondientes.

Los resultados quedan registrados en informes que permiten realizar un seguimiento individual de la exposición a lo largo del tiempo.

¿Qué tipos de dosimetría existen?

No toda la radiación se mide de la misma manera ni todas las mediciones persiguen el mismo objetivo. Por eso, existen diferentes modalidades de vigilancia dosimétrica.

Las más habituales en instalaciones sanitarias son las siguientes:

Dosimetría personal o corporal

Se utiliza para conocer la dosis de radiación recibida por cada trabajador expuesto. El dosímetro se lleva habitualmente en el cuerpo, en la posición indicada por el responsable de protección radiológica.

Entre las magnitudes utilizadas para evaluar la exposición personal destacan la dosis equivalente personal profunda Hp(10) y la superficial Hp(0,07).

La primera permite valorar la exposición a mayor profundidad en los tejidos, mientras que la segunda está relacionada con la dosis recibida en las capas superficiales.

Dosimetría de abdomen

Está especialmente relacionada con la vigilancia de las trabajadoras expuestas embarazadas, ya que permite evaluar la dosis equivalente en la zona abdominal y contribuir a controlar la exposición del embrión o feto.

Su utilización y colocación deben ajustarse a las indicaciones del servicio de protección radiológica y a las circunstancias particulares de cada caso.

Dosimetría de área

A diferencia de la personal, esta modalidad no mide la exposición de un trabajador concreto, sino los niveles de radiación existentes en determinados puntos de una instalación.

Se utiliza para comprobar las condiciones radiológicas del entorno y evaluar la eficacia de los blindajes y las medidas de protección estructural.

Por ejemplo, puede resultar útil para verificar los niveles de radiación en espacios próximos a una sala de radiodiagnóstico, como pasillos, consultas anexas o zonas de espera.

Combinar la vigilancia individual y ambiental permite obtener una visión más completa de las condiciones de seguridad de una instalación.

¿Cada cuánto tiempo hay que cambiar los dosímetros?

La periodicidad depende del programa de vigilancia establecido y de las características del servicio contratado. En muchos sistemas de dosimetría personal externa se trabaja con ciclos mensuales.

Esto significa que, al finalizar cada periodo, los dosímetros utilizados se recogen para analizar sus lecturas y se entregan nuevos dispositivos para continuar el seguimiento.

La regularidad es importante porque permite mantener un historial dosimétrico actualizado y detectar posibles variaciones en los niveles de exposición.

También conviene prestar atención a algunos detalles que pueden parecer pequeños, pero que tienen bastante importancia:

  • Llevar el dosímetro durante la jornada laboral siguiendo las instrucciones recibidas.

  • Evitar intercambiar dispositivos entre compañeros.

  • No utilizar un dosímetro personal fuera de las condiciones previstas.

  • Comunicar inmediatamente cualquier pérdida o deterioro.

  • Respetar los plazos de devolución para evitar interrupciones en el seguimiento.

Un dosímetro olvidado en una taquilla o guardado junto a otros equipos no proporciona información representativa sobre la exposición real del trabajador. Por eso, su utilización correcta es tan importante como el análisis posterior.

¿Qué pasa si un dosímetro registra una dosis de radiación elevada?

Es una de las situaciones que más dudas genera entre los responsables de centros sanitarios y los propios trabajadores.

Si un informe refleja una dosis superior a los niveles de investigación establecidos, es necesario analizar el resultado antes de sacar conclusiones.

Una lectura elevada no significa automáticamente que haya ocurrido un accidente ni que el trabajador haya sufrido daños. Puede deberse a diferentes circunstancias, como un uso incorrecto del dispositivo, una exposición accidental, una incidencia durante el procedimiento o incluso un problema relacionado con su almacenamiento.

Por eso, el primer paso consiste en investigar el origen del resultado.

El responsable de protección radiológica y el servicio de dosimetría deben colaborar para revisar las circunstancias, comprobar la información disponible y determinar si es necesario adoptar medidas adicionales.

Dependiendo de lo ocurrido, pueden plantearse actuaciones como revisar los procedimientos de trabajo, comprobar los equipos de rayos X, evaluar los blindajes o reforzar la formación del personal.

Lo importante es no ignorar una lectura fuera de lo habitual ni interpretarla sin el asesoramiento técnico correspondiente.

¿La dosimetría es obligatoria en los centros sanitarios?

En España, la protección radiológica de los trabajadores expuestos está regulada por diferentes disposiciones legales, entre ellas el Real Decreto 1029/2022, que establece el marco de protección frente a los riesgos derivados de la exposición a radiaciones ionizantes.

La normativa contempla la vigilancia individual de las dosis para los trabajadores expuestos en función de su clasificación y de las condiciones de trabajo.

Esto significa que las clínicas y centros médicos que utilizan equipos emisores de radiación deben evaluar sus obligaciones y establecer los mecanismos de vigilancia correspondientes.

Además, es necesario conservar los registros dosimétricos y garantizar que las mediciones se realicen mediante los servicios autorizados cuando así lo exige la normativa.

La gestión no termina con la entrega de los dispositivos. También incluye el análisis de resultados, la documentación y el seguimiento de cualquier incidencia.

¿Por qué es importante contar con un laboratorio de dosimetría autorizado?

La fiabilidad de las mediciones es esencial. Al fin y al cabo, los resultados sirven para evaluar la exposición de los trabajadores y respaldar decisiones relacionadas con su seguridad.

Por eso, no basta con disponer de dispositivos de medición: es necesario que su lectura, análisis y registro se realicen mediante un servicio técnicamente cualificado y debidamente autorizado.

En España, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) es el organismo encargado de autorizar los servicios de dosimetría personal externa, mientras que la acreditación de ENAC conforme a la norma ISO/IEC 17025 permite demostrar la competencia técnica de los laboratorios para las actividades incluidas en su alcance de acreditación.

También es conveniente que el servicio disponga de procedimientos claros para gestionar la entrega y recogida de dosímetros, facilitar los informes y resolver las incidencias que puedan surgir.

Para los responsables de una clínica, contar con este respaldo facilita el cumplimiento de las obligaciones documentales y permite mantener un control ordenado de la exposición del personal.

Una cuestión de seguridad que merece atención continua

La utilización de radiaciones ionizantes forma parte de la actividad habitual de numerosas instalaciones sanitarias. Sus aplicaciones son muy valiosas para el diagnóstico y la atención de los pacientes, pero deben ir acompañadas de medidas de protección adecuadas.

La vigilancia dosimétrica permite conocer qué exposición reciben los profesionales, identificar situaciones que requieren investigación y comprobar que los procedimientos de seguridad funcionan correctamente.

Más que un trámite administrativo, se trata de una herramienta de prevención que ayuda a proteger a quienes trabajan cada día con equipos de radiodiagnóstico.

Al final, una clínica segura no depende únicamente de tener buenos equipos o instalaciones bien acondicionadas. También necesita procedimientos de control, profesionales informados y un seguimiento técnico que permita trabajar con tranquilidad y responsabilidad.


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