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Japón, al alcance de la mano

La Ruta Nakasendo, utilizada antiguamente por samuráis y mercaderes, es uno de los atractivos recorridos que permiten conocer el país del sol naciente

 

  • Lancelot Digital
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    La Ruta Nakasendo, utilizada antiguamente por samuráis y mercaderes, fue una de las principales rutas que conectaban Tokio y Kioto durante el periodo Edo, y es una manera increíble de conocer Japón.

    Tokio es la ciudad más poblada del planeta, una megalópolis en cuya área metropolitana conviven más de 35 millones de personas. Una ciudad, con 35 millones de personas, que no duerme, que permanece activa las 24 horas del día.

    Al margen de las compras y las opciones de ocio que ofrece, hay mucho que ver y visitar en Tokio. Empezando por sus barrios más relevantes., como Shinjuku, cuyas calles son la viva imagen del Tokio que todos tenemos en mente: luces de neón, gente fashion y ambiente las 24 horas; o Shibuya es, junto a Shinjuku, uno de los barrios de Tokio que marcan tendencias. Grandes centros comerciales y avalanchas de gente joven son la insignia del barrio; también Harajuku, un barrio en el que se combinan las  mejores boutiques del mundo y pequeñas tiendas de extraños atuendos definen Harajuku, el barrio de la moda de Tokio. Harajuku también es el lugar de reunión de los personajes más pintorescos de la ciudad.

    Después de ver las zonas anteriores, Asakusa es como volver al pasado. Los grandes carteles luminosos dejan paso a los templos y el maquillaje es sustituido por atuendos más tradicionales. Al llegar a Ginza, el viajero regresa a las tiendas de lujo, edificios de cristal y ejecutivos trajeados: la zona más cara y lujosa de la ciudad.

    Y sigue el paseante para llegar a Akihabara, sinónimo de electrónica y tecnología, Akihabara es el lugar para adquirir cámaras digitales, ordenadores y otros gadgets tecnológicos. También se ha convertido en el centro neurálgico de la industria del manga. Roppongi o Odaiba son otros barrios de interesante visita. 

    Metropolitan Government Building, un rascacielos de 243 metros de altura que es la sede del Ayuntamiento de Tokio o el mercado Tsukiji, el mercado de pescado más animado del mundo, en el que cada día se negocian casi 3.000 toneladas de capturas. 

     

     

    Una excursión obligada es la del Monte Fuji, con 3.776 metros de altitud, es el pico más alto de la isla de Honshu y de todo Japón. Se encuentra entre las prefecturas de Shizuoka y Yamanashi en el Japón central y justo al oeste de Tokio, desde donde se puede observar en un día despejado. El Fuji es un volcán compuesto y es el símbolo de Japón.

    Kioto

    Con sus aproximadamente 2000 templos o santuarios (de ellos, 1600 son budistas y 400 sintoístas), además de palacios, jardines y otros sitios, es una de las ciudades mejor preservadas en Japón. Algunos de los más famosos templos en Japón son Kiyomizu-dera,  un magnífico templo de madera apoyado por pilares a la ladera de una montaña; El Kinkaku-ji, o el Templo del Pabellón Dorado; el Ginkaku-ji, o el Templo del Pabellón plateado; o el Ryōan-ji, famoso por su jardín de rocas; También destaca especialmente el Heian Jingū, un santuario sintoísta construido en 1895.

    Kioto tiene muchos lugares interesantes que recorre. En el norte de Kioto, fuera  de los límites de la ciudad, destaca Kurama, sobre todo si se es amante de la naturaleza. En el sur de Kioto, también fuera de los límites de la ciudad de Kioto, destaca la ciudad de Uji, especialmente para visitar el santuario Ujigami y el Byōdō-in. A pocos minutos de la estación central de Kioto, hacia el sur, destacamos el santuario de Fushimi Inari Taisha, conocido por sus largos caminos de torii rojos. Muy cerquita de la estación de Kioto, la pagoda del templo Tōji, la torre de madera más alta del país.

    En el este de Kioto, es recomendable beber agua del templo Kiyomizu-dera, pasear por toda la zona de Higashiyama y especialmente por las cuestas Sannenzaka y Ninenzaka, así como pasear por el templo budista Sanjūsangendō conocido por sus 10 filas y 50 columnas de 1000 estatuas del Kannon de los mil brazos o pasear por el santuario preferido de las geishas de Gion, el Yasaka Jinja y desde allí  y hacer un picnic en el parque Maruyama. Y en la zona oeste de la ciudada, se recomienda, recorrer el distrito de Arashiyama, sea cuál sea la época del año. Cruzar el puente Togetsukyō, perderse en el bosque de bambú, ver templos y santuarios entre la naturaleza o maravillarse ante el templo Kinkaku-ji, también llamado Pabellón de Oro por sus láminas de oro. En la zona centro de Kioto, el visitante debe recorrer el Palacio Imperial y descansar en sus jardines, visitar el Castillo de Nijō, disfrutar de una auténtica ceremonia del té en la famosa escuela Urasenke; disfrutar de las estructuras de madera de los templos Higashi Hongan-ji y Nishi Hongan-ji o pasear por el santuario Kitano Tenmangū.

    Comer en Kioto

    Kioto, como capital de Japón durante más de 1.200 años, era la cocina de la Corte Imperial. Nobles de alto rango heredaron una multitud de platos refinados, incluyendo especialidades únicas de Kioto, como el kyo-kaiseki-ryori, shojin-ryori para los vegetarianos y obanzai para comer a diario. Hoy en día, Kioto sigue siendo el hogar de la cocina tradicional japonesa y hay muchos restaurantes especializados en sushi, tempura, soba y ramen. Fueron los esfuerzos de los chefs de Kioto los que dieron lugar al washoku, o cocina japonesa, que ha sido reconocida como patrimonio inmaterial por la Unesco en 2014. Además, Kioto es famosa en todo Japón por los dulces tradicionales japoneses, algunos de los cuales se utilizan en la ceremonia japonesa del té. Toda una experiencia sentarse en uno de sus múltiples establecimiendo de restauración para disfrutar de una comida inolvidable.

     

     

    Comentarios (1)  



    Comentarios  
    # Nihon ji 19-03-2018 17:39
    Quien sube hasta la cumbre del monte sagrado Fuji todo vestido de blanco como lo hacen los peregrinos, quedan imbuido de una gran espiritualidad que marcará toda su vida.
    Si visitan Kyoto y lo hacen cuando se celebran los festivales de primavera, quedarán extasiados al comtemplar las Maicos y las Geicos (en Kyoto no digan nunca Geisa) con sus llamativos kimonos y su peculiar andar
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