Sábado, 31 Enero 2026
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Portada Precios Hoteleros

 

En el paseo de Puerto del Carmen, donde el viento trae olor a sal y a crema solar, una escena se repite con discreción: alguien mira el móvil, frunce el ceño y vuelve a mirar el cartel de “habitaciones disponibles”. No es drama, es matemáticas. Lanzarote sigue siendo Lanzarote - lava domesticada, casas blancas, atardeceres que parecen una postal sin filtro - pero la factura del hotel ya no se deja querer como antes.

¿Se ha encarecido más que otras islas Canarias o solo nos lo parece porque aquí cada euro suena más fuerte sobre la piedra volcánica? Para responder, conviene apartar el entusiasmo, abrir la libreta y comparar. No con grandilocuencia, sino con números que tengan sentido para el viajero real: el que reserva tarde, el que viaja en familia, el que se escapa en enero “para huir del invierno” y descubre que medio Europa tuvo la misma idea.

El rumor en la terraza: “Lanzarote ya no es la ganga”

La frase se escucha en cafeterías, en colas de alquiler de coches y en los grupos de WhatsApp donde se organizan escapadas: “Está carísimo”. La percepción no nace de la nada. Entre 2023 y 2025 el mercado hotelero canario vivió un cóctel curioso: demanda muy viva, oferta que no crece al mismo ritmo, y una temporada alta que se estira como chicle. En Lanzarote, además, el encanto tiene un precio: más hoteles con personalidad, menos macro-inventario que absorba picos, y una identidad paisajística que limita el crecimiento masivo.

Pero ojo, la palabra “caro” es tramposa. ¿Caro respecto a qué? ¿A 2019, a la pandemia, a Tenerife en enero, a Gran Canaria en agosto? El periodismo de datos empieza con una pregunta incómoda y sigue con otra: ¿qué medimos exactamente - precio medio por noche, subidas porcentuales, diferencias por categoría?

Los números, sin maquillaje: evolución 2023–2025 en Lanzarote

Para no perdernos en anécdotas, trabajemos con una idea sencilla: el precio medio por noche (todas las categorías hoteleras) y su trayectoria anual. No habla de tu caso particular, pero sí dibuja la tendencia del “clima” del mercado. Y aquí aparece el detalle que muchos intuían: la curva en Lanzarote no se ha quedado quieta.

 

Foto 11 Hotel Scanner

Fuente: estimación sobre tarifas públicas y disponibilidad observada. Serie elaborada por el departamento analítico de Hotels-Scanner.

Si miras esa escalera, el salto se entiende: de 2023 a 2025 la media pasa de 128 a 169 euros. No es un “subidón puntual”, es una recalibración. Y, sin embargo, el viajero percibe algo todavía más duro: que el aumento no siempre trae más valor. A veces solo compra lo mismo, pero con más prisa y menos opciones.

¿Más caro que Tenerife o Gran Canaria? Depende del tipo de hotel

Lanzarote no compite exactamente con las otras islas, juega otra partida. Tenerife y Gran Canaria tienen un músculo hotelero enorme, con más plazas para absorber oleadas de demanda; eso a menudo amortigua picos, sobre todo en categorías medias. En Lanzarote, el inventario es más contenido y la personalidad pesa: el hotel “bonito” no es un extra, es parte del viaje. Resultado: las categorías medias-altas tienden a tirar del mercado hacia arriba.

Para verlo mejor, conviene desmenuzar por estrellas. Aquí la historia se pone interesante porque no sube todo igual: el 3 estrellas empuja con fuerza, el 4 estrellas se afianza, y el 5 estrellas se convierte en “capricho planificado” más que en improvisación.

 

Foto 2 Precios Hoteleros

¿Qué nos dice esto frente a otras islas? Que Lanzarote se está “premiumizando” por abajo y por el centro: el 3 estrellas deja de ser refugio barato y el 4 estrellas empieza a cotizar como si la experiencia estética fuera parte del paquete. Tenerife y Gran Canaria también han subido, sí, pero suelen ofrecer más alternativas dentro del mismo rango - si un hotel se dispara, hay otro a diez minutos que lo compensa. En Lanzarote esa sustitución es más limitada, sobre todo en zonas muy concretas.

La comparativa entre islas: quién acelera más en 2025

Hasta aquí solo hablamos de Lanzarote. Pero tú has venido por la pregunta del titular: ¿se ha encarecido más que sus vecinas? Una forma limpia de comparar es mirar el crecimiento porcentual de 2025 respecto a 2024. No el precio absoluto, no tu reserva concreta, sino la velocidad. Y en velocidad, Lanzarote corre bastante.

 

Foto 3 Precios Hoteleros

 

Con esta foto, la respuesta se vuelve menos emocional: sí, Lanzarote aparece como una de las islas donde más se incrementa el coste hotelero en 2025 frente a 2024. Y eso, para el viajero que repite destino, se nota muchísimo: el cerebro compara con su última reserva, no con el promedio del archipiélago.

Las razones que empujan a Lanzarote hacia arriba

Los precios no suben por maldad, suben por tensiones. En Lanzarote se mezclan varias, y algunas son casi poéticas: una isla que se protege a sí misma también limita su capacidad de “fabricar camas” cuando la demanda aprieta. Y cuando el número de habitaciones crece lento, cualquier pico se convierte en tarifa alta. Por eso, y aunque suene duro , Lanzarote puede parecer más cara incluso cuando ofrece el mismo sol que sus vecinas.

·Oferta contenida y muy particular: menos margen para absorber semanas con alta ocupación sin que se dispare la tarifa media.

·Demanda internacional estable: el visitante que busca invierno suave ha normalizado el viaje y ya no lo considera “extraordinario”.

·Reposicionamiento del producto: reformas, hoteles boutique, más énfasis en diseño y experiencia - y eso se paga.

·Calendario “alto” más largo: la temporada media se encoge; lo que era abril tranquilo ahora se parece más a junio.

·Competencia por el alojamiento: cuando el viajero duda entre hotel y otras modalidades, los hoteles ajustan su estrategia y no siempre a la baja.

Mientras tanto, Tenerife y Gran Canaria juegan con otra baraja. Al tener más plazas, pueden segmentar mejor: grandes resorts, ciudad, norte, sur, interior. Lanzarote es más compacta, y eso concentra la presión en zonas concretas. El efecto lo notas tú cuando intentas reservar “algo decente, cerca de la playa, sin dispararse” y el buscador te devuelve silencio o cifras redondas, muy redondas.

Lo que el turista no ve: ocupación, estancias largas y el “efecto calma”

Hay un detalle que suele escapar: no se trata solo de cuánto cuesta una noche, sino de cuántas noches se reservan. En Lanzarote, las estancias de una semana o más son frecuentes, y eso reduce rotación. Un hotel con alta ocupación sostenida tiene menos incentivo para lanzar gangas de última hora. En 2024, con más vuelos y menos camas el precio sube sin pedir permiso.

Además está el “efecto calma”: el viajero que llega buscando desconexión acepta pagar un poco más por no complicarse. El hotel lo sabe. Si la experiencia en la isla es silenciosa y cuidada, el coste se integra como parte del pacto. No pasa en todos los establecimientos, claro, pero se nota en los que han logrado posicionarse como “refugio” y no como “cama barata”.

Y hay otra ironía: cuando un destino se percibe como más exclusivo, atrae a quien está dispuesto a pagar, y eso refuerza el ciclo. No es una conspiración, es mercado. O dicho de forma más humana: si a ti también te brillaron los ojos con Timanfaya, es probable que a otros les brillen la cartera.

Cómo encontrar tarifas menos irritantes sin renunciar a la isla

Ahora, respira. Que Lanzarote suba no significa que sea imposible. Significa que hay que jugar con reglas nuevas: elegir semanas con menos presión, aceptar ubicaciones menos obvias, y entender que el “hotel perfecto” es el que no te obliga a renunciar a comer bien por culpa de la habitación.

·Mueve el viaje una semana: a veces el cambio de fechas (literalmente 7 días) baja la tarifa más que cualquier cupón.

·Prueba zonas secundarias: Costa Teguise y áreas menos “instagramizadas” pueden ofrecer equilibrio sin perder mar.

·No te cases con el “todo incluido”: en Lanzarote, comer fuera puede ser parte del placer; pagar menos hotel y más calle sale redondo.

·Reserva con cabeza fría: si ves una tarifa aceptable, no esperes a “a ver si baja” en semanas calientes. A veces no baja nunca.

·Piensa en el valor, no solo en el importe: parking, desayuno real, cancelación flexible - pequeños detalles que cambian el coste final.

La clave está en no perseguir la nostalgia. Lanzarote de 2023 no va a volver con los mismos números, y el viajero que insiste en pagar “como antes” termina en alojamientos mediocres o lejos de todo, y eso también cuesta. Mejor preguntarse: ¿qué quiero del viaje? ¿Playa a pie, silencio nocturno, desayuno sin prisas, o solo un punto de partida para recorrer la isla? Según tu respuesta el mercado se vuelve menos cruel.

2025, el año de la pregunta incómoda

Así que, sí: Lanzarote en 2025 muestra una subida más rápida que varias de sus vecinas, y el bolsillo lo siente. Pero la historia no acaba en “es más caro”. La historia verdadera es cómo una isla con identidad fuerte gestiona su popularidad sin romper lo que la hace distinta. Si el precio es el termómetro, la pregunta es otra: ¿a qué temperatura quiere vivir Lanzarote dentro de dos temporadas, cuando el viajero ya no compare con 2023, sino con lo que pagó ayer ?


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