Lunes, 17 Agosto 2026
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Nueva normativa de gases refrigerantes

 

Desde este año queda prohibido recargar con determinados gases fluorados los equipos de frío y climatización, un cambio que obliga a los hoteles a revisar el estado de sus instalaciones antes de que un fallo se convierta en un problema legal y operativo.

La refrigeración industrial vive uno de sus cambios normativos más importantes de la última década. Desde el 1 de enero de 2025, el Reglamento (UE) 2024/573 sobre gases fluorados prohíbe utilizar gases refrigerantes vírgenes con un potencial de calentamiento atmosférico (PCA) superior a 2.500 en las operaciones de mantenimiento y revisión de cualquier sistema de refrigeración. Desde el 1 de enero de 2026, esa misma restricción se ha extendido también a los equipos de aire acondicionado y bombas de calor, cerrando el margen que quedaba en instalaciones que combinan frío industrial y climatización, como ocurre en buena parte de los hoteles.

Para un departamento de mantenimiento hotelero, esto no es una nota técnica más. Significa que recargar una cámara antigua con gases como el R404A, muy habitual en instalaciones de más de diez años, es cada vez más caro, más difícil y, en muchos casos, ya no es una opción legal. El precio de estos refrigerantes se ha disparado por el sistema de cuotas que limita la cantidad que los fabricantes pueden vender en la Unión Europea, y la tendencia solo va a acentuarse.

Qué significa esto en la práctica para un hotel

El Real Decreto 552/2019, que aprueba el Reglamento de Seguridad para Instalaciones Frigoríficas (RSIF), ya exige revisiones periódicas, control de fugas y un mantenimiento documentado de cualquier instalación de frío industrial. A eso se suma ahora el cierre del margen que aportaba la climatización: si la cámara frigorífica de su hotel funciona con un gas afectado por la restricción, cualquier incidencia que requiera una recarga puede dejar el equipo fuera de servicio hasta encontrar una alternativa legal, con el coste añadido de una parada no programada en plena temporada.

Los hoteles que antes podían "aguantar" un equipo antiguo a base de recargas puntuales se enfrentan ahora a una decisión más seria: adaptar la instalación al nuevo marco normativo o sustituirla por una solución diseñada ya con refrigerantes de futuro, como el R290 o el R134a, que ofrecen mayor recorrido legal y, en la mayoría de los casos, mejor eficiencia energética.

Por qué la prevención sale más rentable que la urgencia

Aquí es donde la normativa conecta directamente con algo que cualquier jefe de mantenimiento hotelero ya sabe por experiencia: una avería de última hora siempre cuesta más que una revisión planificada. A la reparación de urgencia hay que sumarle el producto perdido, el impacto en el servicio de cocina o buffet y, ahora, el riesgo de que el propio refrigerante ya no esté disponible para recargar el equipo con normalidad.

Por eso el mantenimiento preventivo de cámaras frigoríficas deja de ser un gasto opcional y pasa a ser la vía más razonable para anticiparse a este cambio normativo. Una revisión técnica permite saber con qué gas trabaja cada equipo, si sigue dentro de los plazos legales y si merece la pena una adaptación puntual o una renovación completa antes de que la decisión la tome una avería en pleno mes de agosto.

El papel de un proveedor técnico local

En un contexto donde la normativa cambia con esta rapidez, contar con un proveedor que conozca el estado real de la instalación, y no solo la venda, marca la diferencia. En Friosten trabajamos con hoteles de Tenerife ofreciendo un servicio integral de cámaras frigoríficas para hostelería que cubre desde el diseño y la instalación de cámaras frigoríficas hasta el mantenimiento posterior, con un único equipo técnico responsable de todo el proceso.

Esa continuidad es precisamente lo que permite anticiparse a cambios normativos como este: un mismo proveedor que ha instalado el equipo y que realiza sus revisiones periódicas puede advertir con tiempo si una cámara trabaja con un gas en vías de restricción, en lugar de descubrirlo el día que el compresor deja de funcionar.

Qué puede hacer un hotel ahora mismo

Antes de que la temporada alta ponga a prueba la instalación, conviene resolver tres preguntas: qué refrigerante utiliza cada cámara frigorífica del hotel, cuándo fue su última revisión documentada y si el equipo está en condiciones de seguir funcionando dentro del nuevo marco legal sin sobresaltos. Una auditoría técnica puntual permite responder a las tres y planificar con margen, en lugar de reaccionar cuando ya no hay margen que planificar.

La normativa de gases refrigerantes seguirá endureciéndose en los próximos años. Los hoteles que empiecen a revisar sus instalaciones ahora no solo evitan sanciones y paradas de última hora: se aseguran de que su cámara frigorífica siga funcionando exactamente como debe, temporada tras temporada.

 


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