La muerte de un trabajador en la Compañía Cervecera de Canarias, bajo la lupa
La hermana del fallecido clama justicia y pregunta “por qué se está intentado tapar lo que pasó”, mientras hay un ‘pacto de silencio’ en el entorno laboral
C. S.
Más de una semana después de la muerte de José Felipe Pinto Sarmiento mientras trabajaba en las instalaciones de la Compañía Cervecera de Canarias en Arrecife, el pasado 7 de septiembre, persisten muchas dudas respecto a las circunstancias en las que se produjo esta tragedia, tanto en cuanto al hecho en sí que acabó con su vida como en lo relativo a su situación laboral y la seguridad en el recinto donde se registró el deceso.
No se ha conocido aún versión oficial alguna sobre la muerte de este hombre, a quienes sus allegados y familiares llamaban por su segundo nombre, Felipe, y un ‘pacto de silencio’ parece haberse extendido en su entorno laboral, ya que los trabajadores de la Compañía Cervecera no quieren hablar públicamente del tema. Tampoco quiere hacerlo un supuesto testigo, que habría visto todo lo ocurrido desde el apartamento donde vive, en el edificio lindero a las instalaciones donde se produjo la muerte, con lo cual crece el misterio y de su mano, las habladurías populares sobre lo que realmente pudo haber pasado.
En la empresa se sigue trabajando con aparente normalidad desde la misma mañana siguiente a la muerte de Felipe, pero lo que sí ha cambiado es la rutina de los empleados, ya que ni siguieren siguen con el hábito que tenían varios de ellos de echarse durante la mañana un bocadillo, un café o un refresco en el bar próximo a la Compañía Cervecera. Ahora sólo se les ve entrar a la empresa a la hora que comienza la jornada laboral, y salir cuando ésta finaliza, según cuenta un vecino. Y al supuesto testigo, es como si se lo hubiera ‘tragado la tierra’.
Felipe trabajaba, en los hechos, en la Compañía Cervecera, pero estaba contratado por una empresa de seguridad que prestaba allí servicios de vigilancia. El acta de defunción señala que el deceso se produjo por “asfixia mecánica”, una terminología médica que significa que la causa de la muerte fue un impedimento de la función respiratoria causada por un factor externo, generalmente de carácter violento. Es decir, que no murió por causas naturales. La hipótesis principal que se baraja es que murió porque algo le oprimió, causándole la mencionada asfixia. Su cuerpo sin vida fue visto tras el accidente junto a un camión, pero a su lado no había otro vehículo o elemento lo suficientemente cerca como para haberle causado la mencionada asfixia.
Felipe tenía 45 años de edad, era natural de Venezuela y vivía en Lanzarote desde hacia doce años. Llegó a la isla sólo y poco después lo hizo su esposa, Xiomara, con quien tuvo dos hijos, ambos varones, que ahora tienen 6 y 11 años de edad. Lancelot habló telefónicamente el pasado martes día 13 con la hermana de Felipe, Sugey, quien vive en Venezuela y sufre a la distancia la muerte de su ser querido. Ella tiene muchas más preguntas que respuestas. “Estoy decepcionada, desilusionada. La empresa donde falleció Felipe nunca llamó ni se comunicó de ninguna otra forma con nosotros; vemos que no quieren hacerse responsables, y no sabemos qué fue lo que le pasó”.
Sugey dice que por la poca información que ha podido recabar sobre la muerte de su hermano, le resulta “muy extraño” lo que sucedió, porque “hay muchas cosas que no concuerdan”, y se pregunta por qué ninguno de quienes eran sus compañeros de trabajo quieren hablar públicamente.
Felipe Pinto Sarmiento estaba preparando su regreso a su país, Venezuela, según cuenta su hermana, Sugey. “Últimamente no estaba muy bien en el trabajo y quería volver a vivir aquí; tenía pensado regresar en un mes y ya lo tenía todo decidido; ansiaba con ganas venir a Venezuela”, explica.
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