Miércoles, 08 Abril 2026
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Lancelot Digital
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Manolo Gutiérrez y Ramón Hernández Duchemín, las dos personas desaparecidas desde el sábado por la noche en la costa arrecifeña, eran muy conocedores de la mar y de la pesca, según los define su amigo y presidente de la sociedad Casa del Miedo, del Charco de San Ginés, José Tabares, quien -por ese mismo motivo- no puede entender qué sucedió ese día.

“A Ramón lo conozco prácticamente de toda la vida, porque éramos vecinos de la infancia, y quizás es un poquillo liviano y atrevido en lo que se refiere a la pesca, pero una persona seria y con conocimiento, que sabía lo que estaba haciendo”. Así describe Tabares al hasta ahora conserje de la Escuela de Pesca de Arrecife, mientras que a Manolo -ex presidente de la Casa del Miedo- lo califica como “casi al contrario que Ramón: una persona muy sensata, muy responsable“.

Por eso, “nos extraña mucho, primero, esta decisión de salir a pescar sabiendo que había mal tiempo; y segundo, que ese barco estuviera fondeado en la (Punta de) la Lagarta, conociendo que es un sitio muy peligroso”, reconoce Tabares.

Después de lo sucedido, son muchas las hipótesis sobre lo que pudo haber pasado a los pescadores desaparecidos. Tabares tiene la teoría de que “venían navegando y, como había viento, los cogió de costado y los volcó. Si hay un golpe en la quilla, es que dieron en el fondo. Pero claro, si me dicen que está fondeado, un barco fondeado normalmente está proa al viento y no es muy probable que lo haya volcado un golpe de viento, es decir que hay unas contradicciones tremendas“.

El presidente de la Casa del Miedo desmonta también la versión de que el perro de Ramón Hernández pudo dar la clave para el hallazgo de la embarcación hundida. Al parecer, según Tabares, hubo un momento en el que el “Popeye II” volvió a tierra y dejó al animal. “Tenemos conocimiento de que el perro no estaba a bordo, que salieron (con él, como lo recogieron las cámaras de seguridad de la Escuela de Pesca) pero volvieron a las dos horas y lo dejaron”, y eso ya no lo captaron las imágenes.

“Ese perro lo conocemos desde hace mucho tiempo y está muy apegado a su dueño. Si ese perro estaba en el barco, no se va de allí hasta que no salga el dueño“, argumenta Tabares, que además piensa que “con la mar que había y las piedras que hay ahí, el perro no podía llegar sano a tierra, pero acabo de verlo y no tiene nada”.

Al día de hoy, José Tabares -al igual que todos los familiares y amigos de Ramón y Manolo- se dé con el paradero de los dos pescadores lo antes posible.


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