Jueves, 24 Septiembre 2026
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

¿Cómo se integra a quienes miran para otro lado durante una violación?

  • Lancelot Digital

 

Más de sesenta personas en una patera, atravesando el Atlántico, y tres de ellas violan a una mujer. Eso es lo que ha denunciado una inmigrante esta misma semana. Una violación, dentro de la patera, ante la mirada indiferente, ausente, desinteresada o, lo que es peor, acostumbrada, de todos los demás ocupantes. Los presuntos culpables, por supuesto, están detenidos, pero ¿cómo se integra a todos los demás? A los que hacen la vista gorda porque esas cosas pasan. A los que deciden dejar sola a una pobre mujer que no puede defenderse contra los cromañones que la agreden. ¿Cómo se convierte a estas personas en ciudadanos europeos que no toleran estos comportamientos? Integrarse no consiste únicamente en conseguir papeles, encontrar trabajo o aprender un idioma. También significa comprender que hay líneas que nuestra sociedad no está dispuesta a permitir que se crucen. Y una de ellas es muy clara: ante una agresión sexual no se mira hacia otro lado.

Normalizar lo innombrable 

Si esos tres hombres son finalmente condenados, la respuesta penal debe ser contundente y, cuando legalmente proceda, también deben aplicarse las consecuencias previstas en materia de expulsión. Una sociedad que lleva décadas avanzando en la protección de las mujeres no puede relativizar una agresión sexual dependiendo de quién sea el agresor. Y también cabe preguntar dónde están ahora algunas de las voces que habitualmente claman contra la violencia sexual. Porque los derechos de las mujeres no pueden depender del contexto, de la nacionalidad del agresor ni de lo incómodo que resulte el debate. Lo verdaderamente peligroso sería acostumbrarnos. Asumir que las chicas tengan que caminar con miedo, modificar sus rutas o pensar en llevar un spray de defensa para ir al colegio, al trabajo o al supermercado como ocurre en Ceuta desde hace meses. ¿Hasta qué punto estamos dispuestos a normalizar lo que jamás debería parecernos normal?

España lleva décadas recibiendo inmigrantes que trabajan, forman familias, cumplen las leyes y forman parte del país. La inmigración legal no solo es positiva: en muchos sectores es necesaria. Precisamente por eso conviene no confundir las cosas. Integrar también significa exigir. Quien llega debe saber que aquí hay derechos que son irrenunciables y leyes que se cumplen. Y ante una mujer agredida, mirar hacia otro lado tampoco puede parecernos normal. No lo es. Es ahora cuando toca levantar la voz. Sin miedo.


PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
×