Lunes, 27 Julio 2026
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El turismo necesita un debate serio, no eslóganes populistas

  • Lancelot Digital

 

La última nota de prensa de Yoné Caraballo, de Nueva Canarias, vuelve a incidir en una idea tan atractiva como simplista: que la riqueza que genera el turismo en Lanzarote debe repartirse mejor y que el Cabildo, de la mano de Oswaldo Betancort, tiene la responsabilidad de lograrlo. El planteamiento puede sonar bien, pero cuando se analiza con un mínimo de rigor se comprueba que sus propuestas son, en gran medida, inviables o responden más al populismo que a una solución real. Nadie discute que Lanzarote atraviesa un excelente momento turístico. Los datos del ISTAC reflejan una elevada ocupación, una rentabilidad histórica y un sector que continúa siendo el principal motor económico de la isla. Pero convertir al Cabildo en el responsable de los salarios de recepcionistas, camareros, cocineros, botones o personal de limpieza es, sencillamente, faltar a la verdad. Las condiciones laborales del sector se negocian entre empresarios y sindicatos en el convenio provincial de Hostelería de Las Palmas, que además figura entre los mejor remunerados de España dentro de la actividad turística. Pretender que una administración insular pueda imponer salarios superiores mediante declaraciones políticas demuestra un profundo desconocimiento del funcionamiento de la negociación colectiva.

 

¿Y cuándo venga la crisis, bajaremos los salarios?

 

Además, el discurso parte de otra premisa discutible: que todos los empresarios turísticos están obteniendo beneficios extraordinarios. La realidad es mucho más compleja. Existen establecimientos hoteleros con excelentes resultados, pero también empresas que soportan elevados costes de financiación, inversión y personal. En la restauración la situación es aún más dispar: mientras algunos negocios funcionan muy bien, otros apenas consiguen mantener la actividad e incluso se ven obligados a cerrar sus puertas.La lógica del planteamiento de Nueva Canarias también plantea una pregunta que nunca obtiene respuesta. Si se defiende que los salarios deben aumentar automáticamente cuando el sector atraviesa un buen momento porque los beneficios son mayores, ¿estaría dispuesto Yoné Caraballo a defender que esos salarios bajaran cuando lleguen las vacas flacas, disminuya la ocupación o una crisis internacional golpee al turismo? Evidentemente, no. Lo que no ayuda es demonizar al turismo o presentar recetas tan sencillas como impracticables. El turismo genera riqueza, empleo y bienestar para miles de familias lanzaroteñas. Puede y debe mejorar, pero sin poner en cuestión el principal motor de nuestra economía con propuestas que buscan más el aplauso fácil que resultados efectivos.


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