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Independencia portuaria, ya

 

Si hacía falta una prueba más de la necesidad de que el Puerto de Arrecife tiene que independizarse de la Autoridad Portuaria de Las Palmas, ha sido la noticia de que en el último Consejo de Administración se aprobara sacar a concurso la construcción de un taller de megayates en el Puerto de La Luz. Como saben, el Puerto de Arrecife cuenta con un embarcadero de reparaciones para megayates en Marina Lanzarote, puerto deportivo donde la iniciativa privada se arriesgó a invertir unos seis millones de euros (mil millones de pesetas) y convertirse en la primera instalación de este tipo de la región de áfrica occidental. Se hizo esa inversión con la promesa tácita de la Autoridad Portuaria de que sería el único taller de megayates de las islas orientales. Sin embargo, la realidad es que, a las primeras de cambio, Luis Ibarra, presionado por los empresarios de Gran Canaria y el alcalde de Las Palmas, se convirtió en el principal defensor (qué remedio le quedaba) de la idea de que el puerto de La Luz cuente, también, con otro taller de megayates en clara competencia desleal con el de Lanzarote. Es cierto que Gran Canaria tiene derecho a tener esa instalación de reparaciones de megayates, pero entonces que el señor Luis Ibarra no nos cuente milongas baratas. Que no diga que la Autoridad Portuaria de Las Palmas, a la que pertenecen los puertos de La Luz, el de Puerto del Rosario y el de Arrecife, mira por igual a todos los puertos y que procura que todos se desarrollen y se especialicen en ciertos servicios. Esa no es la realidad y para Luis Ibarra y para todos los presidentes de se ese ente del Estado sólo existe el Puerto de la Luz.

 

Insularismo de Ibarra

 

Y lo cierto es que Luis Ibarra, socialista él (aspiró a ser el candidato a la alcaldía de Las Palmas), sólo mira realmente por los intereses de su puerto de cabecera,. Los otros son puramente satélites y dependientes del de La Luz. Nadie obvia su potencialidad, de la que como canarios los lanzaroteños nos sentimos orgullosos que sea de los más punteros del área del África occidental. Más todavía, queremos que siga creciendo, pero no a costa del de Lanzarote. Por eso, como se ha demostrado que Ibarra, o cualquier prohombre de Gran Canaria sea del PSOE o de PP (nada digamos de Nueva Canarias) sólo se van a centrar en los intereses del de la Luz y van a seguir con la política parternalista con Lanzarote, lo que tienen que hacer es propiciar que el Puerto de Arrecife se independice del de Las Palmas y nos dejen volar a nosotros con nuestras alas. Peor no nos va a ir que estando ligados a una Autoridad Portuaria insensible que cada vez que invierte en Lanzarote piensan para sus adentros que es un disparate y que se tira el dinero. Como lo pensó cuando por fin gracias al gobierno de Mariano Rajoy ( y no de Ibarra que siempre creyó desproporcionada esa inversión ) se destinaron unos 18 millones de euros para ampliar el muelle de los Mármoles en unos 400 metros de atraque. Una inversión, insistimos, que desde Gran Canaria se vio desorbitada e inoportuna. De hecho, esa inversión millonaria se hizo por el asunto de las prospecciones petrolíferas de Repsol. Fue una petición de la presidenta del PP a José Manuel Soria para que nos diera “ese regalo” a Lanzarote para que el PP lanzaroteño tuviera algo que “vender” de cara a las elecciones tras la campaña de desgaste que sufrieron los populares por lo de las exploraciones de Repsol frente a Lanzarote y Fuerteventura. Una vieja demanda de Lanzarote que miren por donde, gracias al asunto de Repsol de manera indirecta, se consiguió, y donde la Autoridad Portuaria puso todas la trabas que pudo y más como el que no quiere las cosa. Los representantes de Lanzarote en el Consejo de Administración de Las Palmas se opusieron a esa propuesta de crear el taller de reparaciones de megayates en Gran Canaria, pero nada pudieron hacer contra la apisonadora “canariona” Pedro San Gines (Cabildo) y Fajardo (Arrecife). En definitiva, una prueba más de que nos den ya la independencia y otra prueba más de que, si permitimos las islas menos pobladas romper la triple paridad, nos comen por la patas para arriba.

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