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La excusa del PSOE para no pactar con San Ginés

 

Llevamos ya varias semanas esperando que se resuelva el asunto del pacto del Cabildo, y a ver si el PSOE se decide a entrar o a salir del el grupo de gobierno, porque se ha quedado atascado con un pie dentro y otro fuera, en medio de una situación ambigua que por un lado, debe ser resuelta cuanto antes y, por otro, sin embargo no parece resultarle demasiado incómoda. El hecho precisamente de que al Partido socialista no se le vea inquieto en esta situación estando fuera del gobierno insular, y sobre todo, el reciente artículo de la que fuera consejera socialista en el pasado mandato junto a Pedro San Ginés, Rocío Arredondo, rasgándose ahora las vestiduras ante “la falta de respeto” y “la prepotencia” del presidente del Cabildo (sorprende que en ese mismo artículo no considere que ella misma no perdiera la dignidad durante los años que gobernó calladamente con él, pues nunca mostró su disconformidad con sus propios compañeros socialistas, ya que siempre votó a favor de las decisiones conjuntas entre PSOE y CC, presididas por San Ginés), confirma la teoría que siempre hemos argumentado en este medio, y es que hay un sector del Partido socialista que nunca quiso ni quiere pactar con Pedro San Ginés. El asunto Polo Díaz, y presentarlo como una humillación ante la opinión pública, les ha servido como excusa perfecta para justificar esta actitud. Pero por mucho que quieran presentar a la destitución de este funcionario, hacia el que desde este medio guardamos un máximo respeto, como el asunto clave por el que no cumplen con lo que firmaron, lo cierto es que nada tiene que ver con el pacto y con las verdaderas intenciones que se esconden detrás, por parte de este de un sector del PSOE que lo que quiere es acabar políticamente con Pedro San Ginés.

 

José Juan Cruz, en tierra de nadie

 

En este sentido, aunque es cierto que José Juan Cruz era sincero cuando se firmó el pacto con CC (como seguramente también era la voluntad de otros consejeros socialistas), tal como está ahora mismo la situación, él mismo ya sabe que lo va a tener muy difícil con las presiones que pueda recibir por parte de este sector más fundamentalista del PSOE y prefiere quedarse en la oposición, ya que ve venir que podría correr el riesgo de convertirse para ellos en una especie de segundo Joaquín Caraballo, al que atacaron sin piedad los medios afines a este sector por no plegarse a sus exigencias. Lo cierto es que Jose Juan Cruz está en tierra de nadie y más cercado por las contradicciones de un partido que cada vez parece más que se arrodilla a los intereses de los que los hundieron hace unos años, que quienes como Dolores Corujo al frente, han ido sacándolo adelante.

 

Lo que hay detrás

 

Pero sea como fuere, más allá del argumento repetido una y otra vez centrado en el carácter del presidente del Cabildo, lo que es evidente es que el auténtico “pecado imperdonable” que ha cometido San Ginés es que ha sido el que ha roto con el status quo que durante muchos años mantuvo este sector del PSOE. O mejor dicho, el status quo de un grupo de personas que se hacen pasar por socialistas, pero que realmente lo quieren es seguir manejando al PSOE, para no perder unos privilegios que pensaban que eran intocables, hasta que llegó un outsider de la política como San Ginés, que no responde a los parámetros políticamente correctos y que no parece tener los complejos tradicionales que ha demostrado históricamente gran parte de nuestra clase política conejera. Lo que caracteriza a este sector es que les une un objetivo común para no perder diferentes intereses. En primer lugar, están quienes quieren seguir manteniendo el poder de alguna institución cultural por el control del territorio; en segundo lugar, están quienes se resisten a perder los pingües beneficios económicos que han recibido durante años, ligados a un conocido despacho de abogados, y en tercer lugar, algún medio de comunicación que ya no recibe tanto como al menos estaba acostumbrado hasta ahora en el reparto publicitario institucional. Así las cosas, el asunto Polo Díaz es una mera justificación (una más de las muchas que han utilizado y que lo seguirán haciendo) que les viene como anillo al dedo para seguir manteniendo el poder que se resisten a perder, a pesar de que en las elecciones del 2011 los votantes les dieron un castigo histórico y que las bases del propio Partido socialista en las pasadas primarias les retiraron claramente su apoyo. Y según ha podido saber este Trasmallo, muchos no entienden por qué se les permite seguir manteniendo el poder, en contra de lo que legítimamente quiere la mayoría de los socialistas.

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