La Sagrada Familia acaba antes que las carreteras de Lanzarote

Resulta habitual realizar algún tipo de alusión a la Sagrada Familia para abordar temas que se prolongan en el tiempo, se estancan y, pese a que se realizan aparentemente ejercicios de avance, la situación permanece paralizada.
Algo similar ocurre en Lanzarote; en materia de viales uno puede encontrar paralelismos con la obra de Gaudí. Las carreteras lanzaroteñas permanecen en un letargo que parece no terminar. La isla ha evolucionado a pasos agigantados en las últimas décadas, principalmente en cuanto a número de residentes, visitantes y automóviles y las vías desprenden cierto aroma vintage; como si el tiempo no pasara.
Los constantes accidentes que se suceden habitualmente han despertado todas las alarmas y la necesidad de dotar a la isla de nuevas infraestructuras para la conducción es una obviedad.
Sin embargo, aquí aparece un elemento que no es aplicable a la Sagrada Familia. Tiene sello propio. La lentitud en Barcelona se ha producido por diversos factores, pero en Lanzarote solo hay uno. La inoperancia de aquellos que han ostentado cargos en la materia. En esa guerra de trincheras partidista lo que avanza uno lo destruye el siguiente y así año a año, década a década, no se avanza en casi ninguna actuación importante y las carreteras parecen sacadas del Nodo.
LZ-40 y LZ-2
Un claro ejemplo puede ser desdoblamiento de la LZ-40 o la LZ-2 en su tramo sur. Entre la lentitud de la administración y la poca eficacia política, ahí seguimos los periodistas redactando habitualmente titulares de decenas de accidentes -en algunos casos mortales-. De la "nueva" LZ-5 se habló durante meses, se puso encima de la mesa como alternativa a un posible soterramiento y a día de hoy ni una cosa ni la otra. Un gran socavón el mar provocó en los Hervideros en 2021. Suerte que en ese entonces se llevo por la vía de Emergencia, pensamos todos, sobre todos los vecinos de El Golfo. Un lustro después ahí sigue con las mismas vallas del primer día. Entenderán que la rotonda aérea que se planteó en su día en Arrecife suene casi a ciencia ficción.
Los proyectos más ambiciosos que hemos conseguido como isla en la última década son, la construcción de una rotonda en Macher y un paso inferior que tardó tres veces más del tiempo estipulado y que nada más ser presentando ya mostraba deficiencias.
La mejor noticia es que los tataranietos de los lectores de Lancelot Digital quizá vean estás obras y podrán recuperar estos textos escritos en 2026, como cuando en la actualidad los presentes encuentran los primeros documentos de la Sagrada Familia de hacer 150 años.