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La “traición de Sosa”  a Coalición Canaria se consuma

 

 

 

 

Estaba cantado. Juan Manuel Sosa la ha vuelto hacer. En esta ocasión traicionando a Coalición Canaria, formación por la que se presentó, y ahora abandona para irse al grupo de gobierno bajo la excusa de que su partido, San Borondón, es el que le ha exigido su salida del grupo nacionalista.

 

Ya Juan Manuel Sosa se salió en el anterior mandato de la disciplina de Nueva Canarias, partido con el concurrió como cabeza de lista a las elecciones al Cabildo, en esa ocasión para apoyar y dar estabilidad al gobierno de Pedro San Gines, desempeñando una buena labor en el área de Sanidad. 

 

Ahora Juan Manuel Sosa ha aceptado irse directamente al grupo de gobierno conformado por el PSOE y PP. Eso sí, justifica su salida porque su partido San Borondón, que concurrió en la lista de CC en las últimas elecciones dentro de una alianza, decidía romper el acuerdo con los nacionalistas bajo la excusa de que no se cumplieron algunas de las promesas selladas en su día. 

 

El Psoe invitó al consejero a unirse a su equipo para que continúe desarrollando las labores en materia Sanitaria en la isla una vez conocida la salida de San Borondón. Otros consideran que la llamada “Operación Sosa”, viene cocinándose desde hace semanas cuando los socialistas advirtieron que Juan Manuel Sosa se estaba dejando querer. Tanto es así que lo primero que hizo Sosa cuando presentó su baja como portavoz de CC en el Cabildo fue ir a tomar un Café con Dolores Corujo. Según la presidenta se trató de un simple café para ver cuál iba a ser su nueva situación en el Cabildo tras abandonar la portavocía del grupo nacionalista.

 

En cambio, fuentes cercanas a CC creen que ese encuentro revelaba a las claras que se estaban negociando su integración en el grupo de gobierno y buscando una salida airosa para que Juan Manuel Sosa pudiera seguir cobrando los 4.000 euros limpios de polvo y paja, que tiene estipulado como médico del Sistema Canario de Salud sin tener que ir a trabajar a la Sanidad pública. De hecho, los nacionalistas están esperando “el echadero” que se le ha buscado.

 

El Psoe de Dolores se refuerza

 

Juan Manuel Sosa fue una de las personas que más y mejor defendió a CC y sobre todo al entonces presidente del Cabildo, el nacionalista Pedro San Ginés. Precisamente fue San Ginés quién apoyó esa alianza electoral ante su partido para que Juan Manuel Sosa pudiera estar en las listas de CC del Cabildo en puestos de salida. De ahí que Pedro San Ginés cuando se le preguntaba sobre la salida de Sosa del grupo de CC lo ponía en duda “pero si se cumple será una gran decepción personal”, aseguraba a LANCELOT TELEVISION. En CC, en cambio, se habla de “traición” a las claras.

 

También el que fuera uno de los responsables de Nueva Canarias en Lanzarote, el hoy concejal de Arrecife Armando Santana, calificó de “impresentable” lo que había hecho Juan Manuel Sosa a CC, pero vino a decir que los nacionalistas no se pueden quejar porque lo aceptaron en sus filas cuando le hizo lo mismo a Nueva Canarias para macharse al grupo de gobierno de Pedro San Ginés. En el pecado está el castigo, dicen ahora algunos que siempre han criticado las veleidades políticas del doctor Sosa.

 

Lo cierto es que la “operación Sosa”, más allá de cuestiones morales de que el Psoe y el PP acepten un tránsfuga como en su día hizo CC, en su grupo de gobierno, que encima no necesita, es de libro. Sobre todo favorece a Dolores Corujo quién con esa operación evita una posible y futura moción de censura del PP y CC. Ahora ya no darían los números para cualquier movimiento desestabilizador en el pacto Psoe-PP.  Encima, el Psoe de Corujo logra revertir la situación de tal manera que mientras antes estaba en manos del PP políticamente hablando ahora es Astrid quién debe andar fino y no complicarle mucho las cosas cuando empiecen a llegar los temas complicados donde pueda haber roces ideológicos.

 

En definitiva, que gracias a la “traición” de Sosa, el Psoe sale reforzado, el PP tocado y CC hundida. También la ética política pierde enteros. Pero eso sólo les interesa a los ingenuos. Aquello de que Roma no paga a traidores está muy bien para la historia pero no para la realidad actual donde la traición siempre se justifica por el beneficiado.