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La verdad, primera víctima del pacto

 


La primera víctima de los pactos políticos suele ser la verdad. En el pacto sorpresivo por anti natural entre el PSOE y PP, con el anexo socialista en Lanzarote de NC, se han cogido muchas medias mentiras y contradicciones. Lo difícil no es que esas formaciones tan dispares hayan cerrado un acuerdo para que, la toda ella socialista, Dolores Corujo conservara la presidencia del Cabildo que ganó por la mínima, pero ganó en las urnas, y la popular  (¿ahora impopular?) Ástrid Pérez se convierta en alcaldesa de Arrecife. Lo complicado es justificar la alianza sin caer en el ridículo. El lunes se oyeron las típicas obviedades y excusas para justificar lo que no tiene más explicación que el haber puesto por encima del interés de los ciudadanos de Arrecife el interés partidario de la presidenta del PP. Ella sabe que ningún votante del PP esperaba que Ástrid Pérez pactara con el PSOE y que la mayoría veían razonable en Arrecife un acuerdo de gobierno con CC. Ella misma lo reconoció en la ceremonial rueda de prensa: “Mi pacto preferente por ideología y programa era con CC, pero no vi muy entusiasmado a los nacionalistas con darme la alcaldía de Arrecife”, vino a decir. Lo malo era que hubiera sido igual. Si le ofrecía una moto ella hubiera pedido un coche. Si CC le hubiera ofrecido un avión, le hubiera pedido un piloto...

 

Dolores Corujo, un diez

 


Astrid nunca quiso pactar con CC y estaba en su derecho. Es tan democrático un pacto con el PSOE como con los nacionalistas. Más convincente era con CC pero más interesante y seguro para Ástrid Pérez y sus legítimas ambiciones personales era hacerlo con el PSOE. Y, por eso, lo cerró dos o tres días después de las elecciones con Dolores Corujo a falta de flecos que se fueron resolviendo en el transcurso de los días. La última exigencia para el pacto era la entrega de la cabeza de Eva de Anta. El golpe de efecto para sus votantes y galería era pedir la cabeza de Eva de Anta y que Dolores Corujo se la sirviera en bandeja para ella poder exhibirla al “cabreado” votante del PP. El problema no era pactar con el PSOE. El problema es oír las excusas para justificarlo. “Es el pacto de la estabilidad, es el pacto que necesita Arrecife, es el pacto del cambio (y resulta que mete en su gobierno al partido que hundió, según ella, la ciudad), es el pacto para la ciudadanía....”. Las excusas para pactar con el PSOE son tan endebles (y corales) que solo demuestra que pactó porque creía que con CC no estaba asegurada en el tiempo su alcaldía. Que cada día iba a sentir en el cuello de alcaldesa la soga de Echedey Eugenio, quien ganó las elecciones claramente. Sabía que Echedey Eugenio no iba a estar cómodo sabiéndose ganador y que podía aprovechar un Pedro San Ginés medio blindado en la presidencia del Cabildo para apretarle las clavijas en cualquier momento. Esas son las razones verdaderas por las que Ástrid tenía desde el minuto uno cerrado en su cabeza el pacto con el PSOE. Lo otro no son sino fuegos de artificios para entretener, confundir y engañar al personal. Ástrid está en todo su derecho en hacer el pacto con el PSOE por conveniencia e incluso de justificarlo como quiera menos hacer el ridículo entre su gente que cada vez que la oyen se erizan como cuando la tiza chirría en la pizarra. A Dolores Corujo hay que ponerle un 10. Mejor no lo podía hacer. Mejor imposible.