Martes, 28 Abril 2026
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Un informe del Ministerio de Ciencia e Innovación aporta datos avalando la posibilidad del baño en las playas siempre que se mantengan las medidas de separación

 

  • Lancelot Digital
 

 

El verano está cada vez más cerca y, en años anteriores, los lanzaroteños ya se estarían bañando, pero en estaocasión, el Covid-19 y las medidas de confinamiento impuesta por el Estado de Alarma lo han impedido.Para tratar de solucionar dudas, el CSIC ha publicado esta semana un informe sobre la transmisión del SARS-CoV-2 en playas, piscinas y otros medios acuáticos.

 

El estudio no intenta definir las condiciones necesarias de utilización de los distintos espacios destinados al baño, para lo que haría falta más tiempo para realizar un estudio riguroso, es más bien una revisión de la literatura científica hasta la fecha.

  

(Vea aquí el informe)

 

 

La conclusión del estudio es que la infección por SARS-CoV-2 por contacto con el agua en condiciones estándar para el baño es muy poco probable. Sin embargo, estas actividades implican una pérdida de las medidas recomendadas de distanciamiento social las cuales deben seguir aplicándose en playas y piscinas, así como las relativas a la higiene.

 

Los agentes desinfectantes, como puede ser el cloro que se emplea en piscinas y spas, podrían desempeñar un papel positivo para la inactivación del virus, así como de las altas temperaturas. Eso mismo es lo que ya señalaba el portavoz del comité de expertos del Gobierno de Canarias, Luis Serra. Hay que recordar que Canarias ha solicitado que sus residentes puedan ir a la playa a darse un baño. No sólo a hacer deporte, sino a disfrutar de un baño, eso sí guardando las distancias de seguridad y no haciendo vida social en la playa. Algo que el propio Serra ha reconocido que no tiene porque ser peligroso. 

 

En el caso del calor, para que el efecto sea realmente eficaz y el virus muera, el agua debe superar los 60 grados centígrados, algo que se puede conseguir en un Spa o en aguas termales. De la misma manera, el cloro que se echa a las piscinas o la sal del mar, podría contribuir a desactivar el virus.

 

El virólogo Javier Cantón, de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), explica a Efe que los coronavirus tienen una envuelta y al entrar en el agua salada, tienden a deshidratarse por la diferencia en salinidad en un proceso denominado plasmólisis, algo que “podría inactivarlo”.

 

El efecto conjunto del agua salada, junto con la radiación ultravioleta y las altas temperaturas alcanzadas en la superficie de las costas podría actuar como un desinfectante natural en la arena de las playas. El CSIC advierte que la desinfección llevada a cabo en espacios públicos urbanos no debe extrapolarse a los suelos de espacios naturales para evitar que se repitan casos como el de la semana pasa en la playa de Zahara de los Atunes (Cádiz), donde se desinfectó la arena mediante agua mezclada con lejía. Cualquier forma de desinfección de la arena de la playa debe ser respetuosa con el medio ambiente, afirma el informe.

 

En base a los resultados expuestos, se concluye que los espacios con agua dulce sin tratar serían aquellos donde la supervivencia del virus podría ser mayor por lo que es especialmente importante evitar aglomeraciones en estos contextos.


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