Martes, 01 Septiembre 2026
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Italia mantiene los controles a España

  • Lancelot Digital

 

La crisis migratoria que sacudió Ceuta a finales de julio continúa teniendo consecuencias más allá de la frontera con Marruecos. Italia ha decidido prolongar durante otros quince días la suspensión del acuerdo Schengen con España y mantener los controles en sus puertos y aeropuertos para los viajeros procedentes del país. Una medida que también tiene su reflejo en Canarias, cuyos aeropuertos están incluidos en los dispositivos de control activados por España en respuesta a Roma.

El Gobierno de Giorgia Meloni justificó inicialmente la decisión por motivos de seguridad nacional tras la entrada masiva de personas migrantes en Ceuta los días 30 y 31 de julio. Ahora, el Ejecutivo italiano considera que persisten las circunstancias que motivaron la recuperación temporal de los controles fronterizos y ha comunicado a Bruselas y al Gobierno español su intención de mantenerlos otros quince días.

La decisión supone, en la práctica, recuperar controles que normalmente no existen entre los países integrados en el espacio Schengen. Los viajeros procedentes de España que lleguen a Italia pueden ser sometidos a comprobaciones de identidad en puertos y aeropuertos, una situación que afecta también a quienes viajan desde Canarias en conexiones con el país transalpino.

España respondió a la decisión italiana restableciendo temporalmente los controles para los viajeros procedentes de Italia. El dispositivo está activo desde el 8 de agosto y, entre los aeropuertos incluidos, figuran los de Canarias. El Ministerio del Interior ha desplegado agentes para controlar estas llegadas y limitar los efectos de la medida sobre la circulación de viajeros.

El origen de esta escalada se encuentra en la crisis migratoria de Ceuta, donde decenas de miles de personas entraron desde Marruecos en apenas dos días. La dimensión del episodio ha obligado al Gobierno español a reforzar los mecanismos de identificación, acogida y gestión de las solicitudes de protección internacional, mientras reclama una mayor implicación de la Unión Europea.

Desde Canarias, la situación adquiere una especial relevancia por la posición del Archipiélago como una de las principales fronteras exteriores de la Unión Europea y por su experiencia directa con los movimientos migratorios procedentes de África. La respuesta europea a la crisis de Ceuta vuelve así a poner sobre la mesa el debate sobre la responsabilidad compartida entre los Estados miembros y la necesidad de que la presión migratoria no recaiga únicamente sobre los territorios situados en las fronteras exteriores.

El Gobierno español ha criticado precisamente la falta de solidaridad mostrada por algunos países europeos ante la crisis de Ceuta. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reprochó a Italia y Dinamarca su posición y defendió que la gestión de la inmigración debe abordarse desde la cooperación entre los Estados miembros.

Mientras tanto, los controles entre España e Italia seguirán vigentes durante las próximas semanas. Una medida excepcional que, aunque nace a miles de kilómetros de Canarias y tiene su origen inmediato en la crisis de Ceuta, termina afectando también a las conexiones aéreas del Archipiélago y convierte a los aeropuertos canarios en un nuevo escenario de las tensiones migratorias y fronterizas que atraviesan Europa.


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