Un terremoto de 4,1 sacude Tenerife y Gran Canaria

Conozca los municipios donde se ha sentido con más fuerza
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- Diario de Avisos
Los vecinos de varios municipios de Tenerife y Gran Canaria se sorprendieron en torno a las 12.30 horas de ayer, jueves, con la leve sacudida producida por un terremoto de 4,1 mbLg con epicentro entre ambas islas, según confirmó el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y publica Diario de Avisos.
El sismo se produjo a 10 kilómetros de profundidad, según muestran los sensores del IGN, y fue sentido a las 12.26 en diferentes municipios de ambas islas con una intensidad máxima de III-IV, según fuentes del IGN, que precisan que, en principio, este episodio no tiene que ver con los enjambres sísmicos en las Cañadas del Teide en las últimas semanas.
La zona del seísmo es conocida como Volcán de Enmedio, a medio camino entre las islas capitalinas, en cuyo entorno es frecuente que se produzcan eventos de este tipo. De hecho, en esa misma zona se registró el terremoto de mayor magnitud de los últimos años en Canarias, uno de 4,4 en 2019. En los años 2022 y 2023 se registraron sendos seísmos de magnitud 3,7, y en 2024, uno de 3,6.
Según el IGN, este último terremoto fue sentido por la población en Arico, La Laguna, Santa Cruz, Arafo, Los Realejos, Güímar, La Matanza, Candelaria, La Orotava, La Esperanza, El Rosario, Tacoronte, Arona, Granadilla y Santa Úrsula, en Tenerife; y en Gáldar, Agaete, La Aldea, Vega de San Mateo y Valsequillo, en Gran Canaria.
El Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan) desligó el terremoto del repunte de la actividad volcánica en Tenerife. En un mensaje publicado en sus perfiles de redes sociales apuntó que la sismicidad localizada entre las dos islas “no guarda relación directa” con la actividad volcánica de Tenerife, donde se siguen registrando eventos sísmicos híbridos de muy baja amplitud, asociados al movimiento de fluidos hidrotermales en el interior del sistema volcánico insular. “Se trata de procesos distintos y sin conexión directa con el evento ocurrido”, señaló, subrayando que el área situada entre Tenerife y Gran Canaria es una de las más activas sísmicamente del archipiélago.
De hecho, apuntó Involcan, “cada semana se registran numerosos terremotos de baja magnitud, aunque, de forma ocasional, pueden alcanzar magnitudes suficientes como para ser percibidos por la población”. En esa línea expone que el Archipiélago presenta una actividad tectónica “moderada” y hay fallas activas que atraviesan el conjunto de las islas y generan una sismicidad de fondo.
Un terremoto de magnitud 5,3 en la escala de Richter interrumpió el sueño de miles de tinerfeños en la madrugada del 9 de mayo de 1989. El reloj marcaba las 03.34 horas. “Se oyeron traqueteos de cristaleras, tintineos de lámparas, ladridos de perros y sonidos de alarmas en edificios y vehículos”, describieron.
Afortunadamente, no se reportaron daños personales tras los poco más de 30 segundos que duró el temblor. Sin embargo, muchas personas se asustaron y abandonaron sus hogares para formar grupos en esquinas, plazas y lugares libres de edificaciones, desde donde seguían las noticias a través de sus transistores.
El epicentro del movimiento sísmico se produjo en el mar, frente a la costa de Güímar, a una profundidad de 15 kilómetros. El temblor se sintió en toda la Isla y en menor medida en La Palma, Gran Canaria, La Gomera y El Hierro.
Es importante recordar que, en aquel momento, los terremotos solo podían ser detectados por los sismógrafos de la red del Centro Geofísico de Canarias y de la Estación Volcanológica de Canarias.
La Gran Enciclopedia Virtual de Canarias apunta que se cree que estuvo relacionado con la falla existente entre Tenerife y Gran Canaria, zona donde se sitúa, a 2.100 metros de profundidad, el llamado Volcán de Enmedio, de 500 metros de altura.