"Lanzaroteños solidarios en Guinea Ecuatorial": Zapatillas para pies descalzos (II)

Crónica del día del desempeño de los lanzaroteños en la iniciativa "Zapatillas solidarias", a través del baloncesto
- Guillermo Uruñuela
- Guillermo Uruñuela
Es muy complicado redactar una crónica diaria de lo que se está desarrollando en Guinea Ecuatorial desde una distancia profesional. Al final cualquier periodista, que no deja de ser un contador de historias, un narrador de lo que ve y de lo que ocurre a su alrededor, es una persona que siente y padece. En este caso el contexto es el que es y por ello, en esa realidad chocante, es complejo casi no emocionarse al relatarlo.
Esta mañana como ayer, y como durante toda la semana pasada, continuaron los Campus de baloncesto enmarcados en la iniciativa "Zapatillas solidarias" que se impulsa desde Lanzarote a través de la Fundación Martínez Hermanos y que se ejecuta por mediación del CB Conejero.
Una de las imágenes de este campus que les quiero trasladar se sitúa a la altura del suelo. Los más de 200 niños que han acudido esta mañana a Bata a su campamento veraniego llegan siempre bien ataviados con una sonrisa y escasos de material. De hecho, lo más normal es que vayan al entrenamiento con la camiseta que les han regalado de la Fundación Martínez o del CB Conejero. Aquellos que no la llevan es que han caído ahí por primera vez. Sin embargo, de las cosas más llamativas son los pies. Unos pies en muchas ocasiones descalzos, en "cholas" o en botas de montaña que nada tienen que ver con el deporte de la canasta.

Esto que les cuento que sería un motivo más que suficiente en España como para no acudir al entrenamiento no es ningún tipo de barrera. Da igual el número, el estado o el tipo de zapato. Simplemente van y juegan. Sin más excusas. Sin mayores problemas que el que puede generar un día nublado en nuestras vidas.
Estos niños y niñas ven cómo pasan las jornadas y tienen en estos momentos sentimientos encontrados. Temen la finalización del Campus, que acabará el próximo viernes, pero ansían a que llegue esa fecha por otro lado simplemente para poder tomar su regalo de fin de campamento baloncestístico que no es otro que recibir calzado. Todo ello gracias a la solidaridad de la isla de Lanzarote y a esta iniciativa humana que cuenta con un nombre oficial, una forma, "Zapatillas solidarias" pero que atesora un fondo mucho más profundo. Calzar hasta el Campus del año que viene, si nada lo impide, unos pies que en muchas ocasiones van descalzos.
