Las claves de la crisis del PP de Lanzarote

La sucesión de Astrid Pérez y el control de las candidaturas de 2027 están detrás de la batalla interna
- Lancelot Digital
La crisis del PP de Lanzarote se remonta a enero de 2025, cuando Astrid Pérez decidió cesar a Jacobo Medina como vicepresidente del Cabildo al entender que estaba actuando por su cuenta en la institución. Dos meses después también lo relevó como secretario general del partido y situó a María Jesús Tovar en su lugar.
En el trasfondo estaba también la creciente disidencia interna que, según la dirección insular, encabezaban Medina y el alcalde de Arrecife, Yonathan de León, con el objetivo de disputar a Astrid Pérez el control del partido. Ambos han mantenido desde entonces posiciones críticas con algunas decisiones de la dirección, aunque sin formalizar una corriente interna.
Ahora la batalla se ha trasladado a la sucesión de Pérez después de más de 17 años al frente del PP lanzaroteño. La dirección regional impulsó la celebración del Congreso Insular porque correspondía abordar la renovación orgánica.
Sin embargo, dentro del partido también se cuestiona la idoneidad de abrir una batalla congresual a pocos meses de las elecciones de mayo de 2027. Precisamente la cercanía electoral convierte la presidencia insular en una pieza especialmente relevante: quien dirija el PP tendrá una influencia decisiva en la estrategia y en la confección de las candidaturas.
En ese escenario apareció José Valle. Lancelot Digital adelantó que el presidente de la Cámara de Comercio era la opción favorita para sustituir a Astrid Pérez y ejercer como candidato de consenso. Sin embargo, Valle confirmó después las conversaciones con dirigentes populares, pero negó haber aceptado la candidatura y aseguró haberse visto metido en un “barrizal”.
La posterior decisión de la dirección regional de desconvocar la Junta Directiva que debía poner en marcha el Congreso Insular ha dejado el proceso en el aire.
La posibilidad de una gestora gana así fuerza. De producirse, buena parte del control de la transición pasaría a la dirección regional. El PP debe decidir ahora no solo quién sustituye a Astrid Pérez, sino quién tendrá las riendas del partido cuando se diseñen las listas con las que concurrirá a las elecciones de 2027.