Una isla hecha a sí misma

El turismo puso en marcha en los años ochenta el motor de la revolución económica de la isla, una transformación que todavía no ha finalizado
M.A.C.
FOTOS: Jesús Betancort/ Archivo
La transformación económica y empresarial de la isla de Lanzarote ha sido abrumadora en los últimos 35 años. Una isla que dependía casi exclusivamente del sector primario, con la agricultura y la pesca por estandarte, comenzaba a transformarse a finales de los años setenta gracias a las primeras incursiones de un todavía incipiente sector turístico.
A comienzo de los años ochenta el boom turístico era ya un hecho y el motor del desarrollo económico que empezó a experimentar una isla que no acababa de creerse su suerte. De la mano del turismo, la hostelería, el sector servicios y la construcción encontraron su lugar para desarrollarse.
Lea aquí el resto del reportaje publicado en la revista Lancelot de Noviembre