Martes, 20 Octubre 2026
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El viceprimer ministro Matteo Salvini anunció que se incorporarían 500 militares en puntos calientes como Milán

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Europa afronta una nueva escalada de tensión social. El Gobierno de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, prepara el despliegue de 500 militares adicionales en Milán para reforzar la seguridad tras un fin de semana marcado por enfrentamientos con la policía, saqueos y destrozos. La medida, anunciada por el viceprimer ministro Matteo Salvini, forma parte de una respuesta más contundente ante una crisis que también golpea a Francia.

En Italia, los disturbios se extendieron por el centro de Milán y otras ciudades del norte, como Turín, Bolonia y Bérgamo. Grupos de jóvenes rompieron escaparates, asaltaron comercios y supermercados y lanzaron piedras, botellas y bengalas contra los agentes. Las autoridades contabilizaron más de 270 personas retenidas, alrededor del 80 % menores de edad, y 14 policías heridos.

La situación ha llevado al Ejecutivo italiano a acelerar nuevas medidas de seguridad, entre ellas facilitar las detenciones de menores implicados en actos violentos. Sin embargo, el malestar social responde a factores más amplios, como el encarecimiento de la vida, las dificultades para acceder a una vivienda y la preocupación por los salarios y los servicios públicos.

Al otro lado de los Alpes, Francia trata de recuperar la normalidad después de una de las mayores oleadas de disturbios de los últimos años. París, Marsella y Lyon figuran entre las ciudades afectadas por enfrentamientos, incendios, saqueos y ataques contra edificios públicos y vehículos.

Las protestas comenzaron en torno al deterioro de la educación y las condiciones de los centros escolares, pero se transformaron en una expresión más amplia de descontento por la subida de los precios y las carencias de los servicios públicos. Las autoridades francesas han impuesto toques de queda localizados y mantienen la vigilancia ante nuevas movilizaciones.

El balance provisional supera los 2.400 arrestos relacionados con los incidentes del fin de semana, mientras el Gobierno reconoce deficiencias en los dispositivos de seguridad. Las organizaciones estudiantiles ya han anunciado nuevas convocatorias, y grupos vinculados al movimiento de los chalecos amarillos preparan acciones contra el encarecimiento del combustible.

 


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