Carreteras de Lanzarote: asignatura pendiente

- Lancelot Digital
El día a día en Lanzarote parece haber dejado clara una realidad: la isla no tiene el peso que debería tener, siendo como es la tercera isla turística de Canarias. Resulta inevitable que, al mirar cómo avanza la vecina Fuerteventura en materia de infraestructuras, en Lanzarote aflore cierta sensación de agravio comparativo. En esta legislatura, además, la percepción generalizada es que no se ha visto ni una sola inversión relevante en carreteras. Los proyectos que deberían marcar el futuro de la red viaria insular continúan, en su mayoría, atrapados en el mismo punto en el que estaban hace años: en promesas, anuncios o trámites interminables. La más avanzada es la LZ-40 y lleva ya más de una década pendiente. Ni está ni, a corto plazo, se la espera, la nueva LZ-5, llamada a mejorar uno de los accesos clave a Arrecife, ni el ya famoso soterramiento de la LZ-2 a la altura de Playa Honda, una actuación que lleva años figurando en titulares pero que continúa sin materializarse. A esta lista de proyectos encallados se suma también la duplicación de la LZ-2 entre Yaiza y Playa Blanca, una infraestructura largamente reclamada para aliviar el tráfico hacia el principal núcleo turístico del sur de la isla.
Una espera convertida en costumbre
Como símbolo quizá más evidente de esta parálisis, permanece el socavón de Los Hervideros. Cinco años después de que la carretera quedara inutilizada por los desprendimientos, Lanzarote sigue esperando una solución definitiva. Lo más llamativo es que, a día de hoy, ni siquiera se conoce un proyecto redactado ni hay fecha de licitación que marque el camino para resolver este grave problema. Todo ello dibuja un panorama difícil de justificar en una isla que recibe millones de visitantes al año y cuya economía depende en gran medida de la conectividad y de unas infraestructuras viarias adecuadas. La conclusión a la que llegan muchos analistas es clara: las carreteras siguen siendo la gran asignatura pendiente del Cabildo que preside Oswaldo Betancort. Y esto empaña la labor que entre el Cabildo y el gobierno de Canarias se está realizando y con resultados visibles en materia de aguas, política territorial, bienestar y vivienda. La gestión de las infraestructuras viarias recae en buena parte en el área dirigida por Jacobo Medina, y lo cierto es que, hasta ahora, no se ha producido el salto cualitativo que muchos esperaban. El consejero popular parece más inmerso en las tensiones internas de su partido que en ofrecer resultados tangibles para una isla que lleva demasiado tiempo reclamando avances en sus principales carreteras. Mientras tanto, Lanzarote sigue esperando. Y, lo que es peor, empieza a dar la sensación de que esa espera se está convirtiendo en costumbre.