Lunes, 06 Abril 2026
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Para el joven arquitecto el principal problema de Arrecife ha sido la falta de planificación y la toma constante de medidas aisladas

 

 

  • Lancelot Digital

 

-¿Tiene solución la ciudad de Arrecife?, ¿Cuáles serían las soluciones a corto y medio plazo?

-Por supuesto que la tiene, de eso se encarga el Urbanismo, de dar solución a los problemas de desarrollo de las ciudades encausando su crecimiento dentro de una planificación integral y generando así una evolución. Debemos dejar de pensar en soluciones puntuales y aisladas que mágicamente resuelvan todos los conflictos a los que se enfrentan los ciudadanos periódicamente. Los departamentos urbanísticos muchas veces carecen de sensibilidad social comportándose de manera autoritaria ordenándole al ciudadano como tiene que desarrollar su vida. La materia es compleja, las respuestas no son universales, las sociedades son tan diversas en sus costumbres, comportamientos, tradiciones y culturas, que requieren de soluciones diferentes.

 

 -¿Por qué se ha llegado a esta situación?

-Evidentemente por falta de planificación, en algunos casos, prácticamente nula, dejando el crecimiento de la ciudad directamente en manos de las especulaciones inmobiliarias, teniendo en cuenta que hay extensas zonas de la ciudad sobre todo en áreas periféricas en las que aparentemente la planificación no ha llegado más allá de los trazados viales. Y en otros por falta de un norte claro hacia dónde dirigir el desarrollo de la ciudad tomando medidas aisladas sin considerar sus consecuencias.

 

-¿Considera que la falta de planeamiento es uno de los problemas?

-El problema puede ser tanto la falta de planeamiento como la ineficiencia de este. Muchas veces lo que sucede es que se intentan dar respuestas a preguntas equivocadas. En lo que se pierde mucho tiempo y dinero en causas absurdas porque el error estuvo en el comienzo, en plantear mal la pregunta a la cual responder. Hay que tomarse el tiempo en detectar el verdadero problema a resolver y evaluar el impacto de sus consecuencias antes de ejecutar.

 

 

-El crecimiento en altura, ¿sería una opción?

-Densificar una ciudad incrementando su altura, en la que existen una gran cantidad de construcciones deshabitadas no tiene mucho sentido, al menos en un mediano plazo, primero se debería revitalizar y aprovechar lo existente que por su estado constructivo ya se está convirtiendo en una amenaza para los transeúntes. Aumentar la altura de las construcciones inmersas en el casco urbano no hará mas que atentar contra la calidad ambiental de sus calles. Las edificaciones en altura pueden ser una buena opción en situaciones aisladas, terrenos de gran extensión que en muchos casos se encuentran en localizaciones estratégicas para reorientar el crecimiento de la ciudad, en donde, a partir de planes urbanísticos especiales contemplados dentro del plan general se podrían llegar a buenas negociaciones con agentes privados interesados en realizar desarrollos inmobiliarios a cambio de la construcción de grandes áreas de espacios públicos, o parkings gratuitos por ejemplo descongestionando así la ciudad del caos de coches que es sin duda uno de los principales conflictos a resolver. Sacar provecho de la inversión privada para mejorar infraestructuralmente a las ciudades es sin duda una de los motores de crecimiento más efectivos.

 

-¿Cómo debería ser la capital de Lanzarote?

-La capital de Lanzarote debería ser una ciudad en la que puedan coexistir residentes y turistas, comercios y administración, retroalimentando y enriqueciéndose unos a otros; contamos con la gran ventaja de no tener el problema de masividad turística que resulta una amenaza para tantas grandes ciudades europeas. El “turismo colaborativo” llego para quedarse, intentar frenarlo sería como ponerle puertas al campo. Aunque no a cualquier precio y campando a sus anchas sin control, ni regulación, ni seguridad, la capital de Lanzarote puede nutrirse de este ya que los turistas consumidores de esta modalidad apuestan por los negocios locales y la economía turística a pequeña escala. Las exigencias de ocio y culturales de estos nuevos viajeros son mucho más leales a las tradiciones locales, lo que fomentara a rescatar y potenciar la identidad de la ciudad reflotando su rico y descuidado patrimonio.

 

-¿Piensa que la solución que ha dado el Ayuntamiento al problema de la avenida es la correcta? ¿Se conseguirá aumentar el número de paseantes y darle vida a la zona de esta manera?

-Debo decir primero que una medida como la de peatonalizar una calle de estas características no puede decirse, a priori, que es una mala medida. Desde mi punto de vista en este caso el problema no estuvo en la medida sino en su ejecución, en el cómo se llevó a cabo desde un principio y sobre todo en la falta de prevención de sus inevitables consecuencias. Empezando por la lejanía y la frialdad con la que fue tomada, teniendo en cuenta la evidente incomunicación y falta de negociación con los comerciantes de la zona afectada por las obras basándome en sus propios testimonios. Y principalmente en la falta de prevención de alternativas viales reales que reemplacen a la que cumplía dicha avenida. No hace falta mencionar lo difícil que resulta el acceso a arrecife y no solo por el tráfico que en determinadas horas resulta caótico, sino también por el complejo trazado de sus calles que desorienta hasta a los propios residentes. Hoy el único acceso práctico y que resulta de gran utilidad para la ciudad es la Vía Medular pero su comunicación con la zona comercial, turística y administrativa de arrecife resulta deficiente. Se intenta desalentar el uso del coche en la zona céntrica de la ciudad, lo cual es correcto y es la dirección en la que evolucionan todas las ciudades en desarrollo en cualquier parte del mundo, pero no se brindan alternativas prácticas para incentivar a que esta zona no quede incomunicada ni atraer a las personas ya sean residentes o turistas a hacer uso y disfrutar de ella. Creo que se debería apostar mas al servicio de Lanzadera, que hoy en día cuenta con muy baja frecuencia, aumentando su servicio y expandiendo su recorrido hacia otras zonas de parkings públicos; o brindar otras alternativas como un servicio de bicicletas públicas repartidas en puntos estratégicos de la ciudad. En fin, darle opciones reales y eficaces a la gente si realmente se quiere desalentar el uso del coche en el centro urbano porque hoy lo que vemos es que está resultando peor el remedio que la enfermedad.


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